Monthly Archives: diciembre 2012

Jabones vegetales y animales

Hoy en día los jabones caseros que más se fabrican son los de origen vegetal. La fabricación de jabones de origen (grasa) animal se llevaba a acabo hace muchos años porque resultaba mucho más económico. Ahora, debido al olor desagradable que desprenden, a la poca gama de colores que ofrecen (tan solo el color café propio de la grasa animal) y al incipiente espíritu ecológico, se ha disparado más la elaboración de jabones vegetales. Los beneficios de los aceites vegetales son mayores, y el trato de la piel es mucho más cuidadoso que la grasa animal. Además de poder crear diversos jabones de colores, formas y olores (lo más importante)

¿Qué diferencias hay entre jabones de sebo animal y jabones vegetales?

Las propiedades de cada tipo de jabón varía según su composición. La mayoría de los jabones vegetales contiene aceite de oliva virgen extra, muy conocida por sus beneficios sobre la piel. En cambio, el sebo animal está hecho con grasa del animal, y normalmente va acompañado de químicos como propiedades sintéticas (leche de burra, pepino, manzanilla, etc…) Al ser sebo de animal su ingrediente principal, el coste de fabricar estos jabones se reduce bastante.

Los jabones vegetales son altamente antioxidantes, ayudan a prevenir el envejecimiento de la piel, mantienen hidratada la piel, dependiendo de la composición vegetal, dotarán de elasticidad y frescura a la piel, y según sus ingredientes a la hora de fabricarlos, se destinarán para pieles delicadas, grasas, zonas de la cara, manos, o para el cuerpo.

Los jabones de origen animal, a pesar de ser más baratos, resecan mucho la piel, provocan una especie de picor y una sensación de estiramiento. De ahí que la mayoría de este tipo de jabones se haya retirado del mercado. Los componentes principales de un jabón de grasa animal son los palmitatos, estearatos y oleatos de sodio o de potasio.

La fabricación de jabones vegetales se basa, en su mayoría, de aceites (de oliva mayoritariamente) En cambio, la fabricación de jabones de origen animal tienen varias fuentes de fabricación: el sebo, la manteca, la lanolina…

El sebo se obtiene de la vaca. También puede obtenerse de carneros y de ovejas, pero es más duro y menos habitual. El sebo situado alrededor de los riñones suele ser el de mejor calidad, recibiendo el nombre de “sebo en rama”. Las propiedades del sebo se pueden equiparar a la manteca de cacao, ya que proporciona dureza al jabón. Suelen ser jabones duros, blancos y el porcentaje de grasa que contienen ronda entre el 20% y el 40%. En otros casos, también se utiliza el jabón de sebo con el aceite de coco, combinando ambos elementos en un 50%.

La manteca es otra fuente de grasa animal que proviene únicamente del cerdo. Su tacto es más blando, pero tiene un olor muy fuerte que, en ocasiones, resulta desagradable. Se solían utilizar para quitar las manchas de la ropa, pero también tiene propiedades que suavizan la piel, aunque el olor sigue siendo el principal problema del compuesto de este tipo de jabones.

La lanolina se obtiene de la lana de las ovejas, y se solía utilizar para sobreengrasar los jabones. Su composición química es similar a la de la cera, y también proporciona suavidad a la piel, aunque el tacto es más empalagoso.

Lush: Fresh Handmade Cosmetics

Lush, empresa especializada en cosméticos naturales, ha invertido años (incluso décadas) en el desarrollo de productos sólidos igual de eficaces que los productos líquidos. ¿Por qué motivo? Porque los productos sólidos no necesitan conservantes, ni exceso de packaging. De esta manera, respetan el medio ambiente y son igual de efectivos. ¡Simple realidad! Entre sus productos, destacan los jabones, geles y aceites de baño, burbujas y pompas para la bañera, y productos para la cara, el cabello y el cuerpo. Todo lo imprescindible para una buena higiene personal.

Concienciados con el medio ambiente

En Lush creen que la mejor manera de abordar el reciclado es no crear residuos. Lush trata de eliminar el packaging en la fase de diseño y, si es estrictamente necesario, se diseñará de tal forma que se pueda reutilizar.

Lush posiblemente utiliza menos de la mitad de material de empaquetado que utiliza cualquier otra marca de cosmética, e incluso vende muchos de sus productos sin embalaje. Sus bolsas y su catálogo, The Lush Times, se imprimen en papel reciclado sin cloro. Al reducir costes en embalaje, consiguen colocar sus productos a precios competitivos y asequibles para todo el mundo. El 60% de lo que Lush fabrica tiene, al menos, un ingrediente orgánico en su composición.

Ingredientes básicos de sus productos

Lush exprime cada año las siguientes cantidades de ingredientes naturales: 25 toneladas de fruta orgánica y
50 toneladas de fruta fresca y vegetales, tanto orgánicos como convencionales, y de origen local (si el clima
lo permite). Utilizan el aceite de 20 millones de limones sicilianos, 6 millones de frutos de bergamota
sicilianos y 900.000 mandarinas sicilianas, 10 toneladas de manteca de cacao orgánica procedente de la
Republica Dominicana y Costa Rica, el zumo de 90.000 cáscaras de limón y 33.000 naranjas frescas; 8.000
ramos de flores frescas; y 20 toneladas de aceite de oliva (una combinación del primer y más fino aceite de
oliva virgen extra prensado que se puede comprar, orgánico y de comercio justo), procedente de 30 millones
de aceitunas.

Hecho a mano

Prefieren que sus productos se elaboren en grandes cocinas, y no en espacios y máquinas industriales. Esta filosofía también funciona en términos de coste energético. Les gusta producir cosméticos con un toque humano y personalizado, creando puestos de trabajo locales y utilizando ingredientes de la zona. Esto les proporciona una posición única y les permite mantener y cuidar la calidad.

Refuerzan su mensaje, añadiendo pegatinas a todos los productos en las que se especifica: quién lo hizo, cuándo y su fecha de caducidad.

Lush está firmemente comprometido con una política que se opone a las pruebas de sus productos e ingredientes en animales. Además, Lush no compra ingredientes a ningún proveedor que teste en animales. Esta política es única en su campo y pionera para detener las pruebas de productos cosméticos en animales.

Como resumen

  • 100% apto para vegetarianos y aprobado por la Asociación Vegetariana
  • 84% de los productos de Lush son aptos para vegetarianos estrictos y aprobado por la Asociación de Vegetarianos Estrictos.
  • 100% frescos y hechos a mano. Hechos con producción orgánica siempre que sea posible.
  • 60% de los productos no llevan conservantes
  • 38% de los productos de sus líneas están “desnudos”, sin envasado.

Jabonalia, apostando por la cosmética natural

Jabonalia Soap Shop empezó su expansión en plena crisis económica, apostando desde un principio por la cosmética natural, los productos caseros y jabones de calidad. La empresa sevillana, encabezada por dos jóvenes mujeres, ha desarrollado una línea de franquicias especialmente diseñadas para ofrecer la mejor calidad dirigida a la higiene personal y protección de la piel.

Ambas emprendedoras lo tuvieron claro a la hora de lanzarse al mundo de los jabones. Un terreno casi sin explotar, una inversión inicial más que asequible y sin necesidad de conocimientos previos. Tres causas que acabaron fundiéndose en un nuevo negocio con una imagen joven, fresca, imaginativa y respetuosa con el medio ambiente. La empresa lleva años dedicándose a la venta de jabones artesanales, con un dinamismo, ritmo y renovación asombrosos, adaptándose a las necesidades del mercado.

Otro de los motivos de peso que influyeron en la creación de esta empresa fue la falta de explotación del sector de los jabones en España. Por no olvidarnos de la importancia que le dan los españoles a la imagen, al cuidado e higiene personal. Un compendio de razones por las Jabonalia trabaja día a día por reinventarse, con ilusión y constancia.

La filosofía de Jabonalia está centrada en respetar el medio ambiente por encima de todo. Los productos naturales son los mejores para el bienestar de la piel. Por ello, han diseñado una línea de jabones con un alto estándar de calidad, combinando las propiedades terapéuticas de plantas y frutos a la hora de elaborar cuidadosamente los jabones artesanos. El objetivo es conseguir una piel saludable al alcance de todos los públicos. Los principios activos utilizados en la fabricación manual de los jabones cubren todas las necesidades que la piel podría tener.

Todos sus productos son biodegradables y poseen la máxima frescura, pues son fabricados en España, a través de un proceso en frío que mantiene en perfectas condiciones las cualidades nutritivas y naturales de sus ingredientes. Inciden en la importancia de la aromaterapia y el cuidado de la piel para mantener y preservar la elasticidad, hidratación y suavidad de la misma, evitando así los agentes externos que afectan negativamente a las propiedades de la piel.

La aparición de líneas para niños y hombres refuerza los productos dirigidos hacia las mujeres. Por no mencionar los productos preparados para ocasiones especiales como las bodas, los cumpleaños, bautizos y comuniones, regalos de empresa y las fiestas navideñas. En su página web encontrarás todos lo que necesitas sobre jabones naturales, con  una amplia gama de colores, olores y tamaños que te serán útiles para cualquier ocasión.

La última noticia de Jabonalia es la apertura de una nueva tienda en Jaén en el mes de diciembre. Un espacio de 35 metros cuadrados que se encuentra en una de las zonas comerciales más populares del centro histórico de la ciudad.

El jabón: ¿Qué es y de dónde viene exactamente?

Hasta principios del siglo XX, la mayor del jabón que usaban nuestros antepasados era completamente natural y fabricado en casa. Entonces se aprovechaban las grasas procedentes de cocinar alimentos y del despiece de animales, que se conservaban hasta que había suficiente cantidad como para fabricar jabón. Pero todo esto cambió a partir de 1916, cuando debido a la Primera Guerra Mundial se produjo una escasez importante de grasas. Como alternativa a este ingrediente principal en la fabricación del jabón, algunas empresas comenzaron a desarrollar y fabricar los primeros jabones sintéticos, denominados detergentes.

Con la inmensa variedad de aceites y grasas que tenemos hoy en día a nuestra disposición, fabricar tu propio jabón resulta tremendamente económico y una excelente opción para todos aquellos preocupados por la calidad de los mismos. Porque no hay que olvidar que es esta la mejor opción en términos de beneficios para la salud y para el cuidado del medio ambiente.

Hacer jabón hoy en día resulta tremendamente sencillo gracias a una mayor comprensión de la química y por tener una experiencia mucho mayor que en aquellos años. Además, la variedad de ingredientes es inmensa, lo que permite que los jabones que podemos fabricar hoy en día en nuestras casas son mucho mejores y más beneficiosos para nuestra piel de lo que se podían permitir nuestros abuelos. Especial relevancia adquiere la amplia variedad existente de aceites vegetales a nuestra disposición.

Desde el punto de vista químico, el jabón no es más que una sal. Un ácido y una base reaccionan entre sí y son neutralizados para formar una sal o jabón. Dicho de un modo mucho más sencillo, los jabones son aceites o grasas mezcladas con hidróxido sódico o sosa caustica en un proceso denominado jabonificación.

Los jabones hechos a mano además contienen más cantidad de glicerina, que es bien conocida por favorecer la suavidad de la piel de manera natural.  La glicerina es otro de los conocidos ingredientes que poseen efectos higroscópicos, esto es, que provocan hidratación natural en la piel. Habitualmente se extrae durante el proceso de creación de un jabón comercial y se comercializa por separado como un producto realmente valorado en la cosmética actual. Hay que decir que los ingredientes naturales no están presentes en los jabones comerciales o , en caso de estarlo, es de manera testimonial acompañados de otros muchos ingredientes nada naturales. Es por eso que la única manera de asegurarse de que un jabón sea natural, es elaborándolo uno mismo en su casa. De esta manera tendremos la absoluta seguridad de la calidad del mismo y podremos decidir qué ingredientes y en qué cantidad pueden entrar a formar parte de los mismos e ir experimentando para saber cuáles le sientan mejor a tu piel.

Próximamente en nuestro blog…

Tanto si tienes pensado hacer jabón para tu uso personal propio como si lo que quieres es hacer un regalo muy especial, estamos seguros de que quedarás absolutamente fascinado una vez hayas probado a fabricar jabón natural por tu cuenta en tu casa. Y es que las opciones comerciales que nos anuncian como jabones naturales contienen numerosos ingredientes que en absoluto pueden considerarse como naturales.

En las próximas semanas os vamos a ir presentando una serie de artículos que os van a resultar muy interesantes para aprender a hacer vuestro propio jabón natural. Éstos son:

  • El Jabón: Qué es y de dónde viene
  • Jabones vegetales y animales
  • Procesos en el jabón
  • Conservantes
  • Equipamiento
  • Moldes de jabón
  • Aprovechamiento de restos
  • Precauciones
  • Tests de PH
  • Fabricación de jabón: Método en frío
  • Jabón líquido
  • Diagnosticando problemas en el jabón
  • Esencias y hierbas para aromatizar
  • Añadir tus ingredientes favoritos a tus jabones
  • Trucos finales

 

La navidad está a la vuelta de la esquina. Estrés, prisas por comprar regalos a última hora…Te ofrezco una solución, y ahora que aún queda tiempo para los regalos, ¿por qué no regalar jabón casero? Es un regalo único, especial y muy valorado, pues has invertido tu tiempo para hacerlo en lugar de comprarlo en una tienda, que es lo más cómodo. Con innumerables moldes navideños, podrás adornarlos con los colores que más te gusten. ¡Anímate y lánzate al mundo del jabón, te sorprenderá!

En nuestras secciones, encontrarás todo lo que necesitas para hacer tus jabones navideños.

Si te quieres decantar por el jabón clásico, tan solo tendrás que realizar unos sencillos pasos para conseguirlo.

En cambio, si prefieres darle un toque natural a tus jabones, te enseñamos cómo hacer jabón con aloe vera.

Hay otras muchas opciones, pero si es un jabón artesanal, ¡tienes el triunfo asegurado!

Aquí no acaba la cosa, si no te convence fabricar pastillas de jabón, siempre te queda la opción de crear jabón líquido para la lavadora. ¿Te animas?

Un regalo perfecto

Con la llegada de la Navidad, a uno en los momentos más inesperados se le reblandece un poco el frio y agarrotado corazón, producto del ajetreado ritmo madrileño y los múltiples viajes en metro diarios, y pensé que debería demostrarle mi aprecio, amor y devoción a mi madre, así como agradecerle los suyos durante estos 23 años. (Sí, ya empiezan a pesar). Cuando comencé a pensar en que regalarle entré en la típica laguna en la que todos los hombres se hayan cuando deben hacer un regalo, la cual suele ser mucho más densa si el
regalo va destinado a una mujer, pues seamos sinceros, nadie las entiende. Tras mucho tiempo en esa laguna dejada de la mano de Dios, atisbé un rayo de luz al recordar mi estancia en Berlín, aunque aun no entiendo cual fue la relación de ideas que me llevo a rememorar mi
viaje por Europa junto a mis dos fieles amigos.

El caso es que nos encontrábamos allí, en Berlín, tras tres largos días en París y un viaje de tren con juegos de cartas y cabezadas por mi parte. Nos hospedamos en el Hilton, pero no gracias a nuestro poder adquisitivo, sino más bien por una serie de chanchullos de los que he
prometido no dejar constancia y no diré hoy. Debido a un lamentable estado gastrointestinal, quede enclaustrado en el baño de nuestra maravillosa habitación mientras mis dos, ya no tan fieles amigos, iban a refrescar sus gargantas con la cerveza berlinesa. No estaba tan mal,
pues lo mejor de la habitación era sin duda el baño. ¡Y qué baño amigos míos! Os aseguro que tenía de todo. Aunque lo más sorprendente fue el jabón. Una gozada, algo fuera de lo común, pues jamás quede tan sorprendido con el olor y la suavidad que adquiría mi piel tras usarlo.
Además de ayudarme a sentirme limpio y en paz tras 24 días con la mochila a la espalda, mejoró mi humor, lo que mis compañeros de fatigas agradecieron, pues podía llegar a ser muy desagradable cuando estaba cansado de los trenes y la convivencia. No había duda, necesitaba un descanso, y esa pequeña pastillita de jabón se encargo de ello.

Haciendo uso de mi memoria recordé la marca del jabón, “L`Occitane de la Provence”, y decidí que ese sería el regalo perfecto, no solo para mi madre, también para mí, pues ver la pastilla en el baño me serviría para recordar que hasta en los momentos duros, cuando tu  esistencia flaquea, debes cambiar la perspectiva y echarle sentido del humor a la vida, relajarte un poco.

Debo decir que el jabón responde a su buena calidad con un precio para los más selectos bolsillos, entre los que no se encuentra el mío, así que finalmente le compre a mi madre otra marca de jabón, de menor de calidad pero más acorde a mi nivel de vida (el verdadero,
sin chanchullos de por medio). El resultado fue bastante bueno, aunque a ella no llego a entusiasmarle tanto como el regalo de mi hermano, unos pendientes, que se de buena tinta que los compro por dos duros. Pese a eso, que conste en acta que ver esa pastillita de jabón, sea de la marca que sea, a mí me alegra el día.

El jabón más clásico

¿Alguna vez te has preguntado cómo hacían ese jabón tan tradicional tus abuelos?

Esta “receta” de jabones viene de ellos, los abuelos, es 100% tradicional. Voy a detallar cómo se hace, paso a paso, pero esta vez sin vídeo explicativo. Para hacer nuestro jabón casero, necesitamos unos ingredientes especiales:

  • Un recipiente. Puede ser de cristal o barro, lo que tengas más a mano.
  • Una cuchara (preferiblemente de madera)
  • 3 litros de agua.
  • 3 litros de aceite (no hace falta que sea un aceite “Premium”, con el que usas para freír es suficiente)
  • 500 gramos de sosa cáustica (hidróxido de sodio)
  1. Echamos la sosa cáustica en el recipiente que hayamos elegido.
  2. Añadimos el agua con sumo cuidado, pues la sosa cáustica puede quemarte la piel. Intenta tocarla lo menos posible, por tu seguridad.
  3. Añade el aceite de forma lenta, poco a poco, mientras vas removiendo con la cuchara. Tendrás que tener paciencia y mantener el movimiento constante de la cuchara hasta que tengas una pasta espesa de color blanquecino.  (Este paso puede llegar a durar más de una hora)
  4. La parte más fácil: deja reposar la mezcla un par de días y ¡listo! Ya tienes tu jabón casero.

Si prefieres darle un toque aromático al jabón, puedes echarle esencias de limón, fresa… ¡lo que a ti te guste! En cuanto al color, podemos modificarlo de tal manera que quede aún más blanco, añadiéndole un producto blanqueante (como, por ejemplo, un poquito de añil)

Si te han quedado dudas y prefieres ver un vídeo sobre cómo se hace paso a paso, pásate por jabones tradicionales.