Monthly Archives: febrero 2013

La expansión del jabón natural

Los jabones naturales se hacen un hueco en nuestra vida diaria. Sus propiedades beneficiosas para la piel y su carácter ecológico les otorgan el valor especial que ocupan en nuestra higiene personal, y la facilidad para fabricarlos nosotros mismos lo convierten en un excelente hobby. Las posibilidades son enormes: desde sus olores, colores y formas hasta su composición, clave en el cuidado que deseemos para nuestra piel.

Los negocios dedicados a su comercialización se han extendido a lo largo de los últimos años. La posibilidad de mejorar el cuidado de la piel y beneficiarse de sus numerosas propiedades también ha atraído la atención de los consumidores. Sus precios son algo más elevados que los jabones comunes, pero sus propiedades y su variedad marcan la diferencia. Pero el valor económico no debería impedirnos disfrutar a un nuevo nivel de los jabones naturales, pues su elaboración está al alcance de quien lo desee.

Hacer nuestros propios jabones es muy sencillo y tan solo necesitamos un pequeño grupo de ingredientes de fácil acceso. A partir de los más básicos, elaborados a base de agua, sosa cáustica y una amplia gama de aceites, disponemos de una gran variedad de creaciones. Aceite de coco, rosa mosqueta, sésamo, aceite de oliva e incluso chocolate son varios de los ingredientes posibles, prueba de la variedad y de las posibilidades de los jabones naturales.

Uno de los más extendidos es el compuesto a base de aloe vera, gracias a su popularidad inicial y a sus propiedades regeneradoras de la piel. Sus ingredientes también son de fácil acceso, por lo que se trata de una buena iniciación. No por ello deberíamos tener miedo a probar otro tipo de ingredientes, pues el proceso de fabricación varía muy poco.

Se trata de un hobby del que podemos obtener gran utilidad en nuestro día a día o ser una alternativa para hacer un regalo original y elaborado por nosotros mismos. Otro aliciente es carácter natural, algo a tener muy en cuenta pues al utilizar recursos ecológicos no perjudicamos al medio ambiente y nuestra piel lo agradecerá. La gran variedad de jabones y composiciones permite crearlos a medida y en base a nuestras necesidades. Tan solo necesitaremos conocer los ingredientes adecuados.

Internet nos abre las puertas al mundo de los jabones naturales y los recursos que ofrece la red son muy numerosos. Blogs y vídeotutoriales ponen a nuestro alcance todos lo necesario para elaborar nuestros jabones. Si queremos dar un paso más, disponemos de numerosos talleres en los cuales tendremos todo lo necesario por un precio muy asequible. Solo necesitaremos aplicar nuestra dosis de iniciativa y creatividad para poder disfrutar de esta alternativa ecológica y saludable.

Beneficios del jabón natural

Los jabones naturales son más aptos para el cuidado de la piel que los jabones comerciales ya que están libres de sustancias químicas y proporcionan una serie de ventajas en el cuidado dermatológico diario.

Un jabón natural es aquel que ha sido fabricado con ingredientes saludables de origen vegetal como, por ejemplo, aceites vegetales, aceites esenciales o materias primas que no proceden de animales. Su composición básica es el aceite y el agua pero para darle aroma y color se le pueden añadir otros ingredientes como hierbas aromáticas o aceites y leches de diversos aromas como el coco, entre otros.

Existen múltiples recetas para hacer estos jabones en casa, pero, si no somos muy mañosos a la hora de elaborar productos caseros, en la actualidad, hay numerosas tiendas en las que podemos encontrar estos jabones.

Hay muchas variedades de jabones naturales y cada tipo posee unas propiedades específicas con unos beneficios diferentes. Por lo general, el jabón natural otorga a la piel una mejor hidratación y nutrición de la que proporciona el jabón industrial pero, también, ayuda a mantener los aceites naturales de nuestra piel, aporta una mayor suavidad y elasticidad además de poseer un efecto antioxidante y tónico, no reseca la piel y ayuda al mantenimiento de su ph natural y, como curiosidad, los aromas y aceites de estos productos despiertan los sentidos.

Centrándonos en las propiedades específicas de cada tipo, los jabones de glicerina son muy recomendables para las pieles grasas; los jabones dermatológicos ayudan a combatir las irritaciones esporádicas o crónicas de la piel; los jabones terapéuticos son especiales para el cuidado de pieles con psoriasis, micosis cutánea y otras enfermedades; los jabones suaves son recomendados para las pieles sensibles al estar fabricados con aguas termales y los jabones humectantes son los más apropiados para las pieles secas.

También es habitual clasificar los jabones naturales según sus componentes más destacados y, a partir de ahí, especificar sus diferentes propiedades. Por ejemplo, el jabón de caracol ayuda a mantener el equilibrio ácido/graso de la piel, disminuye la irritación y cura el acné. El jabón de avena es exfoliante y muy apropiado para las pieles delicadas. Los jabones a base de cítricos están especialmente recomendados para pieles grasas, hidratan y refrescan. Aquellos que contienen rosa mosqueta son buenos cicatrizantes y regeneran y reparan la piel dañada. El jabón de aloe vera es un protector de la piel, regenera, cicatriza, suaviza, hidrata y combate el acné. Por su parte, el uso del jabón de caléndula está recomendado para pieles secas y delicadas, niños y bebés, ya que es un gran hidratante.

Hay muchos tipos de jabones y cada uno presenta unas cualidades diferentes, además de aromas, colores y texturas, pero elegir el adecuado para nuestro tipo de piel es muy importante porque, gracias a una correcta elección, podemos prevenir la formación de espinillas, el exceso de grasa o sequedad y, además, conseguiremos que nuestra piel esté mejor exfoliada y mucho más limpia, sana y radiante.

¡Enjabónate!

En pastilla, en polvo, en crema, líquido, para lavar la ropa, para la higiene personal…así era y así es la joya de la cosmética

Su origen no está claro, ni siquiera se sabe quién, dónde y cuándo se fabricó el primer jabón de la historia, pero lo que sí sabemos es que el imperio romano fue el encargado de difundir su fabricación y su uso por toda la civilización  en torno al año 3000 d.C. Muchos de nuestros antepasados y muchas de nuestras abuelas siguen optando hoy por fabricar  el jabón en casa a base de mezclar aceite de freír usado, sosa cáustica y agua, vertiéndolo sobre un recipiente de barro, dejándolo reposar de 24 a 48 horas y…¡voilà!

Pero volviendo a la actualidad, encontramos dos grandes clases de jabones: los naturales y los de fabricación industrial o comercial. La diferencia entre ambos (además del precio) , es sencilla. Los primeros están exentos de componentes químicos, por tanto, no existen riesgos de padecer irritaciones o cualquier otro tipo de reacción cutánea, ideal para las pieles más sensibles. En cambio, los jabones industriales no siempre son de buena calidad, llevan detergentes que provocan sequedad de la piel y llevan compuestos químicos que en muchos casos son los causantes de esas reacciones alérgicas.

Cuando todos nosotros nacimos en todas las casas existía un jabón pero esto no siempre ha sido así, la industria jabonera ha tenido una evolución lenta y compleja. Hoy multitud de reconocidas firmas de cosméticos y perfumes como Estée Lauder, Dior o Chanel han sacado su propia línea de perfumes con los jabones a juego en cuanto a aroma se refiere.

Por si todo esto fuera poco, se han puesto muy de moda tiendas que se dedican exclusivamente a la fabricación de jabones artesanales. Metros antes de entrar en estas tiendas te inunda una sensación de olores, se venden al peso y están expuestos en bloques sin ningún tipo de envase para evitar que el jabón pierda sus propiedades. Nos garantizan que son jabones 100% naturales al estar libres de grasas animales y de aceite de palma.

Aquí existe un jabón para cada cliente con nombres tan peculiares como el jabón “Miranda”, “Sultona” o “Bohemia” dependiendo de si lo que estás buscando es un jabón común, aromático, humectante, para el baño, para la cocina…los precios de estas jabones  oscilan entre los 3 y los 7 euros por 100 gramos,  y si lo que buscas es un regalo diferente aquí lo encontrarás con una exquisita presentación.

Como veis existen jabones para todos los bolsillos, para todas las partes y de todas las calidades, anímate y date un capricho o fabrícalo tu mismo que ya se sabe que a veces lo más sencillo es lo mejor.

 

Jabón de Aleppo: un aliado para tu piel

Más de un 10% de la población española sufre dermatitis atópica, una incómoda afección que deja huella en la piel en forma de eczemas que conllevan constantes picores. Hoy en día los tratamientos para suavizar dichas reacciones son cremas abusivamente caras que no todos los que lo padecen pueden alcanzarlas.

Por ello proponemos un remedio natural 100% vegetal, el jabón de Aleppo, elaborado a partir de aceite de oliva y laurel que proporciona a la piel irritada, seca, sensible y atópica un alivio inmediato gracias a sus funciones antisépticas y antinflamatorias.

Elaborado de forma artesanal desde hace más de 1000 años en la ciudad de Aleppo, situada al norte de Siria, se dice que es el antepasado del jabón de Marsella y el primer jabón sólido de la historia. Una tradición que perdura a lo largo de los años gracias a sus comprobados resultados, no solo para pieles atópicas sino también para combatir la psoriasis y el acné.

El mejor aliado para pieles sensibles pero con más funciones de las esperadas de un jabón natural, pudiéndose usar como champú y espuma de afeitar a su vez, sin colorantes, conservantes ni perfumes que irritan y estropean la tez.

Dale una oportunidad a lo tradicional, tu piel lo agradecerá.