Monthly Archives: octubre 2014

Cómo hacer aceites macerados u oleatos

Haz tus propios aceites macerados para tu jabón casero

Aceites_Macerados

Como ya hemos visto en otros post, el aceite es uno de los ingredientes fundamentales que necesitamos para realizar nuestros jabones caseros, así como para otros productos naturales y hechos en casa como cremas, aceites de masajes, ungüentos y muchos más.

Hoy os vamos a dar unas sencillas pautas para que elaboréis vosotros mismos estos aceites aromatizados que aportarán un toque especial y terapéutico en muchos casos a vuestros jabones.

Existen varios métodos para realizar aceites macerados u oleatos: macerado en frío, mediante cocción lenta, al baño maría o al sol.

Como base para todos los métodos, se usarán aceites comunes como el aceite de oliva, de girasol, de almendras o de coco. Estos dos últimos los podréis encontrar fácilmente en cualquier herboristería. Por otro lado, las plantas aromáticas que usemos, es conveniente que estén secas. De lo contrario, la mezcla podría fermentarse y estropearse debido al agua que poseen las plantas. Por eso, recomendamos que aprovechéis cualquier excursión al campo para ir recogiendo ya las plantas que vayáis a usar en vuestros aceites y dejarlas secando boca abajo con tiempo suficiente.

El primer método es el más sencillo pero, quizás, el más lento. Se trata de la maceración en frío. Los utensilios que necesitaremos serán:

  • Tarros de cristal bien limpios y desinfectados, tantos como aceites vayamos a hacer
  • Aceite base (oliva, girasol, almendras, coco…)
  • Plantas o flores secas

El proceso es muy sencillo. Simplemente tendréis que echar en el tarro la cantidad de hierbas secas que queráis, las cantidades varían en función del tipo de planta. Por ejemplo, en el caso del romero, lo normal es echar unos 30gr. Por el contrario, en el caso de la flor de caléndula, con unos 6gr sería suficiente. Para orientaros más fácilmente, podéis llenar hasta la mitad el bote que vayáis a usar para hacer vuestro aceite macerado. A continuación, no tendréis más que cubrir las plantas con el aceite elegido y cerrar bien el tarro de cristal.

Para que su maceración sea correcta y no tengamos problemas de conservación, es recomendable dejarlos en un lugar donde no reciban directamente luz solar ni cambios bruscos de temperatura. Lo ideal sería usar tarros opacos o de colores oscuros que impidan la penetración de la luz directa. Otra opción más sencilla, es cubrir los tarros con papel de aluminio. El tiempo de maceración es un ciclo lunar o, lo que es lo mismo, unos 28 días. Es recomendable agitarlos ligeramente cada cierto tiempo para que la mezcla sea homogénea.

Hierbas_Curativas

Para aquellas personas impacientes que necesiten su oleato inmediatamente para hacer un jabón casero, existe el método de la cocción lenta y el método del baño maría. Estos dos procesos se basan en el mismo principio; una cocción prolongada pero controlada, de manera que no se dispara la temperatura, no llega a hervir y las propiedades de las plantas no se ven alteradas.

En el primero de estos métodos, simplemente tendremos que poner un recipiente al fuego en donde hayamos puesto nuestro aceite base y las hierbas que lo aromatizarán, bien cubiertas. La temperatura de cocción se recomienda que no supere los 45º y que sea constante. De este modo, pasadas unas dos horas de cocción, tendremos ya listo el oleato para añadir a nuestro jabón casero. Como en el caso anterior, lo colaremos y lo guardaremos en un tarro de cristal debidamente limpio y desinfectado, y lo mantendremos guardado en un lugar fresco y seco.

En el caso de la cocción al baño maría, no tendremos más que poner en un recipiente la mezcla de hierbas y aceite, y someterla al proceso de cocción mencionado. El tiempo aproximado es de una hora de cocción. Recomendamos realizar esta operación tres veces más en tres días diferentes para obtener un mejor resultado. Otra opción es prolongar esta cocción tres horas. Acto seguido, lo colaremos y lo conservaremos del mismo modo que en los casos anteriores.

El último de los métodos que vamos a ver consiste en la exposición directa al sol. Este método es quizás el más natural pero puede generar una leve oxidación en el aceite base que usemos si se abusa del tiempo de exposición al sol o si el sol es muy intenso (periodo de verano). Por ello, recomendamos situarlo en un sitio de sol y sombra, o que reciba el sol de la mañana y evite las horas centrales del día que es cuando más calienta. Otro consejo interesante para evitar problemas con este método de maceración, es utilizar como aceite base el aceite de oliva, ya que cuenta con mayor cantidad de vitamina E lo que reduce el riesgo de oxidación que hemos comentado. Dejaremos la mezcla durante 40 días y 40 noches, removiendo el tarro a diario.

Ya tenéis cuatro métodos diferentes para poder hacer vuestros propios oleatos o aceites macerados y usarlos en vuestros jabones naturales. Como ya sabréis, hay muchas plantas con propiedades curativas o terapéuticas que podéis usar para hacer vuestros aceites y vuestros jabones y aportarles un plus de calidad. Además, también podéis usar estos aceites como ungüentos para dar masajes.

Por ejemplo, existen determinadas plantas con propiedades analgésicas, como el orégano o el romero, que pueden ayudar a aliviar espasmos musculares, calambres o molestias menstruales. Por su parte, la albahaca, además de ser un excelente condimento para nuestras comidas, cuenta con propiedades digestivas, combate la halitosis y previene la caída del cabello. El aceite macerado de menta tiene propiedades estimulantes, energizantes, descongestionantes y digestivas. Además, en aplicaciones externas funciona como analgésico, desinfectante y calmante. Y la salvia y el tomillo son plantas que ayudan en general en todo tipo de afecciones cutáneas como dermatitis, eccemas y aceleran el proceso de cicatrización.

Aprovechad cualquier escapada al campo y coged hierbas aromáticas, dejadlas secar y cread vuestros aceites macerados. Los jabones caseros que hagáis os aportarán todavía mejores resultados en el cuidado de vuestra piel. Animaos!