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Cómo hacer champú casero de Aloe Vera

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Seguro que todos conocemos algunas de las muchas propiedades que la planta de alove vera tiene para nuestra piel (alivio de quemaduras y heridas, hidratación…). Hoy os proponemos elaborar un champú casero de aloe vera a partir de jabón natural casero ¿Os animáis?

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La planta de Aloe Vera

El Aloe Vera, también conocido como sábila o acíbar en España, ha sido utilizado, al menos, desde la época egipcia (c.IV milenio aC), como bien reflejan los bajorrelieves de algunos de los templos conservados hoy en día. Se dice que Cleopatra lo usaba en sus tratamientos de belleza y que los griegos la utilizaban como remedio para un montón de afecciones cutáneas, insomnio, transtornos digestivos, calvicie…

Actualmente se conocen y se cultivan muchas variedades de aloe, pero el que más propiedades posee es el aloe vera. Se caracteriza por sus capacidades anti-bacterianas, anti-hongos, anti-virales y antioxidantes, además de sus propias vitaminas y minerales.

Sus aplicaciones son muy numerosas y los méotodos de uso muy sencillos. El método más común es la aplicación directa del gel de sus hojas. Además, es muy fácil de elaborar geles y aceites para su masajes, cremas naturales, jabones, etc.

Ayuda a la reparación de afecciones cutáneas tales como eccemas, psoriasis, acné o la rosácea. En heridas, quemaduras y ampollas, calma rápidamente el escozor y picor. También alivia los herpes labiales y genitales, el pie de atleta y otros hongos. Y después de la depilación, ayuda a calmar la piel además de ofrecer una hidratación extra.

Con respecto al cabello, se dice que ayuda a mejorar la sensación de picor que a veces podemos tener, así como la caspa, además de estimular y fortalecer el crecimiento de nuestro pelo. Por eso, hoy os traemos una receta muy fácil para elaborar un champú casero de aloe vera, usando además como base nuestro propio jabón natural.

Champú de aloe vera natural

Mantener un cabello limpio, cuidado y brillante cada vez es más difícil. Factores como el estrés, la mala alimentación y los malos hábitos hacen que nuestro pelo, así como nuestro organismo en general, se debilite y se vuelva quebradizo y apagado. Además, el abuso de los componentes sintéticos y químicos en los productos de cuidado e higiene personal ha provocado que estos síntomas que hemos comentado aparezcan antes y con mayor frecuencia. Por eso, cada vez es más común encontrar a gente que se preocupa por usar productos ecológicos, naturales o sin aditivos, así que esta recete que os proponemos es estupenda si queréis empezar a cuidar vuestro cabello usando productos naturales y hechos por vosotros.

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Los ingredientes que vas a necesitar son:

  • 70 gramos de jabón natural rallado
  • 2 tazas de agua
  • El gel de 2 hojas de aloe vera de aproximadamente 20 cm de longitud
  • El zumo de 1 limón
  • Colorante vegetal, opcional
  • Aceite esencial del olor que prefieras
  • 2 cucharadas soperas de glicerina, opcional
  • 1 cucharada de Laurilsulfato tritanolamina. Opcional, es para hacer espuma

Los utensilios que necesitarás son:

  • Una cacerola
  • El vaso de la licuadora
  • Una cuchara de madera
  • Un embudo
  • Una botella o frasco de plástico, con tapón, para su envase (500ml)

Los ingredientes opcionales ayudan a que nuestro champú haga espuma por eso no pasará nada si no los incluimos. De todas formas, en cualquier herboristería o tienda de productos naturales podremos encontrarlos sin problemas.

Para empezar, pondremos a calentar una taza y media de agua en la cazuela que hayamos elegido. Cuando llegue a ebullición, añadiremos los 70 gramos de jabón natural rallado y removeremos con la cuchara hasta que se disuelva y se transforme en una mezcla homogénea, aproximadamente en unos 10 minutos.

Cuando la mezcla esté homogénea, apagaremos el fuego y retiraremos. En este momento, añadiremos el laurilsulfato y la glicerina, para conseguir ese efecto espumoso, y removeremos con la cuchara hasta que quede todo bien mezclado.

Por otro lado, en el vaso de la licuadora, añadiremos el gel de las hojas de aloe vera. Para extraerlo, es muy sencillo: sólo tendréis que cortar los laterales de las hojas con un cuchillo, separar las dos cortezas y raspar toda la pulpa del interior. A continuación añadiremos la media taza de agua que nos queda y el zumo de limón. Licuamos todo junto.

Para terminar, tendremos que añadir el licuado de aloe vera, agua y gel a la mezcla de jabón natural, laurilsulfato y glicerina, poco a poco y siempre removiendo con la cuchara para que se integre todo bien. Éste también será el momento de añadir el aceite esencial y el colorante vegetal que hayamos elegido.

Cuando todos los ingredientes estén perfectamente integrados y formen una mezcla homogénea, podremos ya envasar nuestro champú natural de aloe vera. Para ello nos ayudaremos del embudo. Para su conservación recomendamos un lugar fresco y seco. Puede aguantar en perfecto estado hasta tres meses.

Si la mezcla hubiera quedado demasiado espesa o nos gustase más líquida, podremos rebajarla en el momento que mezclamos el gel de aloe vera, el zumo de limón y el agua, aumentando la cantidad de esta última.

Fácil ¿verdad? Pues no os lo penséis más y poneos manos a la obra! Aprovechad vuestros jabones naturales caseros y las propiedades del aloe vera para conseguir un pelo sano, cuidado y brillante

Cómo hacer aceites macerados u oleatos

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Haz tus propios aceites macerados para tu jabón casero

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Como ya hemos visto en otros post, el aceite es uno de los ingredientes fundamentales que necesitamos para realizar nuestros jabones caseros, así como para otros productos naturales y hechos en casa como cremas, aceites de masajes, ungüentos y muchos más.

Hoy os vamos a dar unas sencillas pautas para que elaboréis vosotros mismos estos aceites aromatizados que aportarán un toque especial y terapéutico en muchos casos a vuestros jabones.

Existen varios métodos para realizar aceites macerados u oleatos: macerado en frío, mediante cocción lenta, al baño maría o al sol.

Como base para todos los métodos, se usarán aceites comunes como el aceite de oliva, de girasol, de almendras o de coco. Estos dos últimos los podréis encontrar fácilmente en cualquier herboristería. Por otro lado, las plantas aromáticas que usemos, es conveniente que estén secas. De lo contrario, la mezcla podría fermentarse y estropearse debido al agua que poseen las plantas. Por eso, recomendamos que aprovechéis cualquier excursión al campo para ir recogiendo ya las plantas que vayáis a usar en vuestros aceites y dejarlas secando boca abajo con tiempo suficiente.

El primer método es el más sencillo pero, quizás, el más lento. Se trata de la maceración en frío. Los utensilios que necesitaremos serán:

  • Tarros de cristal bien limpios y desinfectados, tantos como aceites vayamos a hacer
  • Aceite base (oliva, girasol, almendras, coco…)
  • Plantas o flores secas

El proceso es muy sencillo. Simplemente tendréis que echar en el tarro la cantidad de hierbas secas que queráis, las cantidades varían en función del tipo de planta. Por ejemplo, en el caso del romero, lo normal es echar unos 30gr. Por el contrario, en el caso de la flor de caléndula, con unos 6gr sería suficiente. Para orientaros más fácilmente, podéis llenar hasta la mitad el bote que vayáis a usar para hacer vuestro aceite macerado. A continuación, no tendréis más que cubrir las plantas con el aceite elegido y cerrar bien el tarro de cristal.

Para que su maceración sea correcta y no tengamos problemas de conservación, es recomendable dejarlos en un lugar donde no reciban directamente luz solar ni cambios bruscos de temperatura. Lo ideal sería usar tarros opacos o de colores oscuros que impidan la penetración de la luz directa. Otra opción más sencilla, es cubrir los tarros con papel de aluminio. El tiempo de maceración es un ciclo lunar o, lo que es lo mismo, unos 28 días. Es recomendable agitarlos ligeramente cada cierto tiempo para que la mezcla sea homogénea.

Hierbas_Curativas

Para aquellas personas impacientes que necesiten su oleato inmediatamente para hacer un jabón casero, existe el método de la cocción lenta y el método del baño maría. Estos dos procesos se basan en el mismo principio; una cocción prolongada pero controlada, de manera que no se dispara la temperatura, no llega a hervir y las propiedades de las plantas no se ven alteradas.

En el primero de estos métodos, simplemente tendremos que poner un recipiente al fuego en donde hayamos puesto nuestro aceite base y las hierbas que lo aromatizarán, bien cubiertas. La temperatura de cocción se recomienda que no supere los 45º y que sea constante. De este modo, pasadas unas dos horas de cocción, tendremos ya listo el oleato para añadir a nuestro jabón casero. Como en el caso anterior, lo colaremos y lo guardaremos en un tarro de cristal debidamente limpio y desinfectado, y lo mantendremos guardado en un lugar fresco y seco.

En el caso de la cocción al baño maría, no tendremos más que poner en un recipiente la mezcla de hierbas y aceite, y someterla al proceso de cocción mencionado. El tiempo aproximado es de una hora de cocción. Recomendamos realizar esta operación tres veces más en tres días diferentes para obtener un mejor resultado. Otra opción es prolongar esta cocción tres horas. Acto seguido, lo colaremos y lo conservaremos del mismo modo que en los casos anteriores.

El último de los métodos que vamos a ver consiste en la exposición directa al sol. Este método es quizás el más natural pero puede generar una leve oxidación en el aceite base que usemos si se abusa del tiempo de exposición al sol o si el sol es muy intenso (periodo de verano). Por ello, recomendamos situarlo en un sitio de sol y sombra, o que reciba el sol de la mañana y evite las horas centrales del día que es cuando más calienta. Otro consejo interesante para evitar problemas con este método de maceración, es utilizar como aceite base el aceite de oliva, ya que cuenta con mayor cantidad de vitamina E lo que reduce el riesgo de oxidación que hemos comentado. Dejaremos la mezcla durante 40 días y 40 noches, removiendo el tarro a diario.

Ya tenéis cuatro métodos diferentes para poder hacer vuestros propios oleatos o aceites macerados y usarlos en vuestros jabones naturales. Como ya sabréis, hay muchas plantas con propiedades curativas o terapéuticas que podéis usar para hacer vuestros aceites y vuestros jabones y aportarles un plus de calidad. Además, también podéis usar estos aceites como ungüentos para dar masajes.

Por ejemplo, existen determinadas plantas con propiedades analgésicas, como el orégano o el romero, que pueden ayudar a aliviar espasmos musculares, calambres o molestias menstruales. Por su parte, la albahaca, además de ser un excelente condimento para nuestras comidas, cuenta con propiedades digestivas, combate la halitosis y previene la caída del cabello. El aceite macerado de menta tiene propiedades estimulantes, energizantes, descongestionantes y digestivas. Además, en aplicaciones externas funciona como analgésico, desinfectante y calmante. Y la salvia y el tomillo son plantas que ayudan en general en todo tipo de afecciones cutáneas como dermatitis, eccemas y aceleran el proceso de cicatrización.

Aprovechad cualquier escapada al campo y coged hierbas aromáticas, dejadlas secar y cread vuestros aceites macerados. Los jabones caseros que hagáis os aportarán todavía mejores resultados en el cuidado de vuestra piel. Animaos!

Jabones decorativos

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Cuando se acercan cumpleaños, aniversarios, navidades, graduaciones…cualquier evento en el que hay que comprar algún detalle pero nunca se nos ocurre el qué comenzamos una batalla interna que termina comprado 5 cajas de bombones idénticas.

Una buena opción, además de ser original, personal y económica, es la creación de nuestros propios jabones decorativos.

Los jabones ya no son solo complementos de baño que esconder en las duchas, ahora tener jabones bonitos decorando tu lavamanos hacen que tu aseo tenga cierto estilo, por eso cada vez más tiendas o perfumerías se han sumado a la moda de los jabones decorativos y los exponen de mil y un formas diferentes.

Hacer tus propios jabones no es difícil. Tan solo necesitas una barra de jabón 100% de glicerina.

Esta clase de jabón suele ser de color transparente, es 100% natural y además de limpiar las pieles grasas, es muy usado cuando se tiene mucho acné, hidrata la piel. Su composición hace que además de hidratar, deje la piel suave y tersa.  No tiene ningún componente sintético por tanto no es específica para ningún tipo de piel y no daña.

Una vez que tienes el jabón de glicerina, tienes que cortarlo en cuadraditos pequeños y ponerlos en un recipiente que puedas poner en el microondas. Acuérdate, nada que tenga papel de aluminio o vajilla pintada a mano porque algunas pinturas contienen metal y el metal es un material nada recomendado para las ondas que produce el microondas.

Una vez que tienes los cuadrados de jabón y el recipiente, puede ser perfectamente un baso, lo metes en el microondas y lo pones unos segundos, pero no muchos, tan solo para que se derrita. Tienes que tener en cuenta la potencia de tu microondas, muchas veces con 5 segundos son suficientes pero otras veces necesitas hasta 10 segundos para que el jabón se derrita.

Es mejor esta revisando su proceso y no dejarlo mucho tiempo. Nunca puede llegar al límite en el que el jabón hierve y provoca espuma, si llega a ese estado es posible que se hayan perdido algunas propiedades de la glicerina.

Además del jabón ya derretido necesitas colorantes vegetales y esencias para darle el aroma.

Hacer jabones decorativos es como hacer pasteles, también se necesitan los modeles, pueden ser perfectamente moldes para galletas.

Es muy probable que al jabón derretido le saliese una capa muy parecida a la nata por encima, no te preocupes, es normal, tan solo revuelve y quítasela.

Al añadir los colorantes vegetales tienes que ser rápida, o rápido, porque el jabón se enfría con mucha facilidad y se endurece, por tanto el color no se impregna bien. Intenta añadir el color lo más rápido posible y revuelve para que quede un color homogéneo.

Si quieres que tus jabones tengan un toque brillante, como por ejemplo purpurina, o pequeños detalles como diamantitos, añadelos antes al molde. Extiende esos pequeños detalles en el molde para que cuando vuelves la mezcla del jabón sobre ellos queden totalmente integrados en el líquido.

Hay que tener en cuenta, antes de de volcar el jabón, que tienes que hacerlo de una forma suave para evitar crear burbujas y que el tacto sea diferente en las diferentes zonas del jabón.

Si ha sido demasiado rápido y han salido esas pequeñas burbujas no hay de que alarmarse, con un vaporizador y un poco de alcohol desaparecen. Echas un poco en la zona afectada y como nueva.

El siguiente paso viene de la mano de tu imaginación. Es el momento en el que haces los modelos o dibujos a tus jabones personalizados.

Tienes que esperar a que el jabón esté tibio y a temperatura ambiente para poder guardarlo en tu congelador durante 10 o 15 minutos.

La espera nunca es tan larga pero al fin tendrás tus jabones listos. Solo tienes que despegarlos de los moldes de galletas con cuidado de no despegar los detalles que le añadiste o las figuras de los moldes.

Una vez que tus jabones están listos es recomendable que los envuelvas en papel transparente de cocina y así no perderán propiedades.

Crear jabones es una buena opción cuando no sabes que regalar, tan solo tienes que atender a los detalles cuando ya has creado el jabón, por ejemplo, una caja bonita, con los jabones y un bonito lazo, otra opción cuando te encuentres en la espiral viciosa de no encontrar el regalo perfecto. 

San Valentín y los jabones

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Lush Cosmetics ha sacado una nueva gama de productos de San Valentín que no deja indiferente a nadie. Ahora que la fecha de los enamorados se va acercando, ¿qué mejor manera de empezar la noche con un buen baño caliente utilizando unos jabones caseros y personalizados?

love locket

La tienda Lush trae para todos los gustos los siguientes productos:

  • Love Locket: una bomba de baño colorida con forma de corazón, como no podía ser de otra forma. Dentro de la misma puede albergar una fotografía de esa persona especial. Para poder descubrir qué se esconde en su interior, será necesario romper el corazón por la mitad y colocarlo bajo el chorro de agua. ¡Perfecto para personas que ya no se sorprenden!
  • Neon love: un jabón gigante con forma de corazón que incluye la palabra Amor en letras de neón. El aroma que desprende está formado por aceite de hojas de canela, palo de rosa y bergamota, entre otros. Como siempre, los ingredientes son 100% naturales, como por ejemplo  higos, zumo de frutas o yogur de soja.
  • Close to you:  Una barra de masaje artesanal hecha con aroma de vainilla, mantecas varias y aceites esenciales. ¡Ideal para darle un romántico masaje a tu pareja!
  • Prince Charming: este gel de ducha principesco está hecho de color rosa neón para esas princesas que han besado muchas ranas. Los ingredientes que lleva son: raíz de malvavisco, vainilla, aceite de almendras y zumo de granada fresca.

close to you

Muchos son los jabones que puedes comprar o fabricar para tan especial ocasión; Lush Cosmetics ofrece todos sus productos en sus innumerables tiendas, repartidas por todo Madrid.

Para hacer jabones caseros este día tan especial, puedes prepararlos de la siguiente manera:

Ingredientes: como siempre, cada uno elige los ingredientes que quiera para sus jabones, pero nosotros los prepararemos con bases de coco y vainilla (podéis comprar los jabones de coco y vainilla y utilizarlos como base, o bien comprar los  ingredientes y prepararlo todo desde un principio) Para ahorrar tiempo, nosotros optamos por lo primero. Compramos piezas compactas de coco y vainilla, por separado, y los fundiremos al baño maría para fusionarlos después y moldearlos a nuestro gusto, incorporando los aceites esenciales que queramos.

Para calentar las piezas, también podemos utilizar el microondas, si no queremos empezar a cacharrear con ollas y cazos para el baño maría. Si optamos por el microondas, será recomendable tapar el recipiente en donde coloquemos las pastillas de jabón y es importante evitar que hierva. Una vez la mezcla esté derretida, es el momento de incorporarle los colorantes que queramos, porque una vez seco, será imposible modificar el jabón. Añadimos los aceites que queramos y lo vertemos en los moldes que hayamos escogido (de corazón será lo mejor para San Valentín) Dejamos secar y listo.

Moldes para jabones

Si estás pensando en fabricar una nueva tanda de jabones, te recomendamos los moldes que nos plantea Campo di fiore. No tienes por qué utilizar los suyos. Tan solo es un claro ejemplo de hasta dónde llega la creatividad cuando se trata de crear jabones naturales. Muchas son las empresas que dedican su actividad comercial a crear y vender moldes para jabones, de todas las formas y ornamentos, más o menos minimalistas, más o menos marcados, infantiles, para adultos, con formas curiosas como de verduras, flores, bicicletas, piratas, helados… Como ves, puedes encontrar todo tipo de moldes, entre los que destacamos:

Moldes en forma de mariposa. ¿Te gustan las mariposas? Porque este molde es perfecto para ti. Hay diferentes moldes de distintas mariposas, que podrás elegir según el gusto que tengas. Para los más pequeños, es un molde de lo más aconsejable, o incluso para regalar en un cumpleaños.

 

 

 

 

 

 

 

 

Moldes con forma de piratas, aunque ahora con este tiempo no se utilizan mucho (por eso de que los piratas van unidos al verano, al calor y el mar. Pero oye, ¡para gustos, colores! Estos moldes son ideales para regalos, y sobre todo para los más pequeños, que disfrutan siempre con estos dibujos tan atrevidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Moldes con forma de lirios, ideales para otoño. De color lavanda, estos lirios serán perfectos para decorar tu jabonera en estos días otoñales. Las flores siempre transmiten esa sensación de frescura, de campo, y si también utilizas el aroma a lirio en los jabones, mejor que mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Y no podían faltar los guisantes! Con este molde de guisantes, tus jabones tendrán una pinta estupenda. Los amantes de las verduras no se lo pensarán dos veces a la hora de hacer estos jabones con forma de guisantes. Podrían hacerse pasar por guisantes de verdad, incluso. Son ideales para dejarlos en la cocina, y lavarnos las manos antes de cocinar o de comer.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los paseos en bicicleta son un plan estupendo para otoño. ¿Qué mejor manera de representarlos que a través de un molde para tus jabones? Si eliges este modelo para los jabones, sin duda le darás ese toque divertido cada vez que te laves las manos. ¡Ideal para irte de vacaciones!

En realidad encontrarás un sinfín de moldes en la página web de Campo di Fiore, y tienes de todo, desde motivos florales hasta animales, motivos geométricos, moldes de corazones, moldes de silicona, etc.

Como sabéis, para hacer jabones de colores, el color se inserta dentro de los ingredientes del jabón, por lo que será una tontería que busquéis moldes de diferentes gamas cromáticas. Según el estilo que busques, encontrarás mil formas que podrás poner en marcha para tus jabones. Y si por algún casual, encuentras la fórmula para crearte tus propios moldes caseros, mejor que mejor. Te animo a que lo pruebes.

 

Aprovechamiento de restos

Muchas veces nos topamos con trozos de jabón que ya no vamos a utilizar, y los desechamos en la papelera en lugar de darles mejor uso, como por ejemplo, reutilizarlos para fabricar jabón de nuevo. Ahora que hay que hacer economía, no hay nada mejor que reciclar materiales para crear otras cosas nuevas y totalmente caseras. Si tienes restos de jabón líquido, jabón para la ducha, para lavar la ropa o jabones sólidos, todos ellos sirven para crear una nueva pieza de jabón natural. Paséate por casa para buscar los restos y deposítalos todos sobre un contenedor para que te sea más fácil localizarlos después. Será imprescindible que no se desperdicie el jabón. Para fundir de nuevo todos estos elementos, primero tendremos que utilizar una olla resistente al calor.

Colocaremos los restos del jabón dentro de la olla, y previamente los trocearemos en pequeñas piezas para reducir el tiempo que necesitarás para fabricar nuevos jabones. Esta olla la pondremos sobre un recipiente mayor, que llenaremos de agua. Colocamos la olla con los trozos de jabón encima del recipiente, y veremos cómo flota. Se llama baño maría. Ponemos el agua a hervir pero que el agua no salte del recipiente. Para ello será necesario mantener la temperatura de la olla regulada constantemente.

Todos los restos del jabón acabarán disolviéndose, por lo que será mucho más fácil volverlos a unir. Cuando todos los trozos ya hayan pasado al estado líquido, podrás incorporar los aceites esenciales, colorantes, y demás ingredientes extra para personalizar tus jabones. El resto ya es conocido por todos. El contenido líquido de la olla se vierte sobre unos moldes, los que hayáis elegido, y se deja secar durante un tiempo. Cuando el jabón haya reposado, se podrá proceder a trocearlo en piezas y se dejará descansar un mes hasta su uso.

El reciclaje es una práctica muy común hoy en día, y aprovechar todos los elementos y materiales disponibles para volver a crear algo de valor, es muy útil sobre todo para épocas en las que el dinero escasea y necesitamos apretarnos el cinturón. Los jabones no suelen ser productos caros, pero a la larga, el ahorro es importante. Además, qué mejor manera de disfrutar de los jabones, que hacerlos tú mismo, con los ingredientes que quieres según lo que busques. Hay ingredientes para luchar contra el acné, otros para la celulitis o estrías, otros para refrescar la piel… según sea tu caso, podrás crearlos a tu gusto. Y darles el toque de color que más te guste.

Procesos y definiciones

Hemos hablado de miles de opciones para crear jabones nuevos, pero aún no hemos comentado qué es el jabón o de dónde proviene. El jabón resulta de la combinación entre hidróxido de sodio y ácidos grasos. La mezcla de ambos se denomina saponificación. El ácido graso puede tener varios orígenes, ya sea animal o vegetal. Los aceites suelen formar parte de este grupo: aceite de coco, de rosa mosqueta, etc. El jabón se puede disolver en agua, como todos sabéis.

Desde su creación, el jabón se hizo sólido, que corresponde al material seco obtenido durante la preparación de la saponificación, los aceites y demás ingredientes. Existen varios tipos de jabones. El jabón de Marsella, el jabón de Alepo, el jabón de Castilla, el portugués azul y blanco, el de Brea y el jabón para el coche. Los jabones poseen propiedades concretas que permiten la limpieza, como por ejemplo, sus moléculas liposolubles e hidrosolubles. EL primer componente es el encargado de humedecer la grasa para disolverla, mientras que el segundo componente disuelve el jabón en el agua. Cuestión química. Por eso, cuando intentamos quitar manchas únicamente con el agua, nos encontramos con el problema de que no han desaparecido. Porque la grasa es indisoluble en agua. En cambio, el jabón bien puede encargarse tanto de la grasa como del agua.

La saponificación es un proceso a través del cual obtenemos el jabón, y es el mismo tanto para productos caseros como para productos industriales. Y tiene tres fases principales. La saponificación, el sangrado y el moldeado. La saponificación se lleva a cabo a través de la ebullición. Se hierve grasa, se incorpora poco a poco la sosa cáustica, y se va removiendo para que acabe siendo una masa algo espesa. Esa reacción es la que se conoce como saponificación.

El sangrado consiste en colocar el jabón en forma de gránulos sobre la superficie. Se incorpora sal común para que la mezcla cuaje correctamente. De ahí el nombre, sangrado o salado. De esta forma se consigue separar el jabón de la sosa y del agua.

El moldeado se lleva a cabo una vez el jabón se incorpora a otro recipiente en donde añadirle aceites, perfumes, y demás. Una vez que se enfríe el jabón, ya no se le puede añadir más ingredientes. Se vierte en moldes preseleccionados, se deja enfriar y se trocea.

La colección de jabones de otoño ya está a punto

El otoño está a la vuelta de la esquina, y qué mejor manera de darle la bienvenida que con una fabricación de jabones artesanales. El otoño es una buena época para inventarse nuevas formas olorosas que, con un poco de colorido, quedarán estupendas en nuestro baño (o en donde sea) Hacer jabón no es difícil, ya lo hemos ido viendo a lo largo de los artículos que he ido publicando. Pero cada jabón tiene su historia y a veces requieren más atención por nuestra parte. Los jabones más creativos suelen ser los que más trabajo dan, pero al final todos aportan un resultado magnífico. Y merece la pena.

Uno de los jabones que se suelen hacer ahora que el otoño está a punto de llegar, es el jabón que combina la esencia del aguacate, con aceites como el coco, ricino,  o karité. Una mezcla, sin duda, explosiva para la piel y los sentidos. No te dejará indiferente. La fórmula exacta es la siguiente:

- Aceite de coco (utilizaremos 120 gramos)

- Aceite de oliva (530 gramos, aproximadamente)

- Aceite de aguacate (con 50 gramos será suficiente)

- Aceite de ricino (60 gramos bastará)

- Manteca de Karité (70 gramos)

- Agua destilada (utilizaremos 270 gramos, aproximadamente)

- Hidróxido de sodio (100 gramos, aproximadamente)

Esta combinación de componentes no solo dará una frescura a la fragancia del jabón, sino que los colores resultantes serán vivos y muy llamativos. Anímate y crea tu propio jabón. Puedes escoger los ingredientes que más desees. Piensa que algunos jabones están indicados para las mascotas, otros se pueden utilizar para la higiene de la cara, y otros para las manos. Y si las piezas de jabón no te convencen, también puedes optar por hacer jabón líquido. Según combines los elementos que vayas a añadir, podrá ser para la ducha o para lavar la ropa.

El arte del jabón no conoce límites. Tan solo estás tú, tu imaginación y las ganas que tengas de explorar nuevos horizontes perfumados.

Jabón corporal de chocolate

Si tienes la piel cansada, o te ha salido alguna que otra arruga, no desesperes porque el jabón corporal de chocolate es lo que necesitas. Con el jabón corporal de chocolate (doy por hecho que también se puede fabricar para uso facial) no solo calmarás la piel, sino que además suavizarás las duras marcas de la edad. Estimulante y anticelulítico. El jabón de chocolate está formado por unos ingredientes concretos, y en particular varios aceites diferentes:

- Aceite de oliva

- Aceite de coco

- Manteca de cacao

- Manteca de Karité

- Cacao puro

- Extracto de pomelo

- Aceite esencial de vainilla

- Agua destilada

- Hidróxido sódico

Todos los ingredientes tienen que tener origen vegetal para no afectar a las pieles que puedan ser grasas. Además, ahora con el calor, la piel suda más, se acumula el sudor, tapa los poros y salen granitos de pus o puntos negros. Este jabón lucha contra el envejecimiento de la piel, y sus propiedades antioxidantes te mantendrán fresca durante todo el día, con una sensación de limpieza muy agradable. El drenaje de la piel es importante, y este jabón se encarga de facilitarlo, por eso se puede considerar adecuado para personas que sufran celulitis. Es importante que la piel mantenga su elasticidad para evitar arrugas. Este jabón en particular posee el aroma de vainilla, que le da ese toque dulzón, además del cacao, claro está.

Hablemos un poco más de este ingrediente. El cacao, o chocolate, es un alimento desestresante que además tiene propiedades afrodisíacas. Sus beneficios a nivel psicológico son muy interesantes, pues ayuda a que se produzcan endorfinas, y eso mejorará automáticamente tu estado de ánimo. Tener buen humor marca la diferencia entre ver el mundo a colores o en blanco y negro. El bienestar emocional es muy importante para mantenerte bien tanto por fuera como por dentro.

El chocolate siempre ha dado energía a quien lo ha consumido, además de los antioxidantes propios de este alimento para golosos. Pueden llegar a luchar contra elementos que afectan de forma negativa a nuestra piel, tanto de forma cutánea como por dentro de nuestro cuerpo. Mejora el funcionamiento vascular, y gracias a éso, logra reducir el desarrollo de la hipertensión, atenuando el posible riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular.

Fabricar jabón líquido de forma casera

¿Quieres fabricar jabón líquido y no sabes por dónde empezar? No te preocupes, intentaremos explicarte la manera más sencilla de hacerlo. Ya hemos publicado alguna entrada sobre ésto, pero debido a vuestras peticiones, hemos querido incidir en este tema. El jabón líquido se puede utilizar para muchas cosas, como por ejemplo, para lavar la ropa o las propias manos. Dependiendo de los ingredientes que utilices, podrás emplearlo de una u otra forma.

La elaboración de este tipo de jabones es una gran manera de contribuir con la naturaleza, la ecología, el medio ambiente, etc.. y además te ahorras un dinero que, aparentemente, no es mucho. Pero a la larga compensa. La higiene y la salud de tu piel son dos cuestiones que hay que tener bien presentes, por lo que es importante dedicarle un poco de tiempo a ésto. Si tú fabricas tu propio jabón, sabes qué componentes lleva, te inspirará mucha más confianza a la hora de usarlo. Los ingredientes no son nada caros, y con ellos podrás aprender a fabricar jabón casero como si del supermercado se tratara, tanto para tu uso personal como para limpiar la ropa, como bien hemos recalcado anteriormente.

Esta fórmula es muy básica y sencilla, así que tienes plena libertad para modificarla y añadirle ingredientes extra, a tu gusto, y personalizar el jabón como más desees. Con la práctica, podrás diseñar tu propio jabón, tu propia receta. La fórmula más utilizada y reconocida es la que contiene la sosa cáustica. Los ingredientes que necesitarás son los siguientes:

- Agua

- Sosa cáustica en escamas

- Sal

- Aceite de oliva

Cómo hacer el jabón:

Veamos, cada ingrediente viene acompañado de una medida concreta. De agua necesitaremos un litro, mientras con 25 gramos de sosa cáustica en escamas servirá. Además, 125 centímetros cúbicos de aceite de oliva y una pizca de sal. Y listo. Para prepararlo, habrás de seguir unos pasos:

- Coge un recipiente hondo que te sea cómodo para trabajar, y añade el agua. Incorpora, poco a poco y con mucho cuidado la sosa cáustica. Antes de tocar este material, se recomienda usar guantes. Ve revolviendo todo tranquilamente para asegurarte de que se haya disuelto por completo.

- Después se añade la sal y el aceite. Remueve el recipiente, o mete todo dentro de una batidora para que quede bien mezclado. Has de dejar la mezcla en el recipiente para repetir esto dos veces al día durante quince días. El recipiente tiene que estar en un lugar fresco y oscuro, destapado, durante esas dos semanas.

En cuanto lo hayas hecho, podrás aromatizar el jabón añadiéndole aceites esenciales, los que tú quieras. Tras los quince días, ya lo tienes listo para ser usado.