Category Archives: Cómo hacer jabón casero

San Valentín y los jabones

Lush Cosmetics ha sacado una nueva gama de productos de San Valentín que no deja indiferente a nadie. Ahora que la fecha de los enamorados se va acercando, ¿qué mejor manera de empezar la noche con un buen baño caliente utilizando unos jabones caseros y personalizados?

love locket

La tienda Lush trae para todos los gustos los siguientes productos:

  • Love Locket: una bomba de baño colorida con forma de corazón, como no podía ser de otra forma. Dentro de la misma puede albergar una fotografía de esa persona especial. Para poder descubrir qué se esconde en su interior, será necesario romper el corazón por la mitad y colocarlo bajo el chorro de agua. ¡Perfecto para personas que ya no se sorprenden!
  • Neon love: un jabón gigante con forma de corazón que incluye la palabra Amor en letras de neón. El aroma que desprende está formado por aceite de hojas de canela, palo de rosa y bergamota, entre otros. Como siempre, los ingredientes son 100% naturales, como por ejemplo  higos, zumo de frutas o yogur de soja.
  • Close to you:  Una barra de masaje artesanal hecha con aroma de vainilla, mantecas varias y aceites esenciales. ¡Ideal para darle un romántico masaje a tu pareja!
  • Prince Charming: este gel de ducha principesco está hecho de color rosa neón para esas princesas que han besado muchas ranas. Los ingredientes que lleva son: raíz de malvavisco, vainilla, aceite de almendras y zumo de granada fresca.

close to you

Muchos son los jabones que puedes comprar o fabricar para tan especial ocasión; Lush Cosmetics ofrece todos sus productos en sus innumerables tiendas, repartidas por todo Madrid.

Para hacer jabones caseros este día tan especial, puedes prepararlos de la siguiente manera:

Ingredientes: como siempre, cada uno elige los ingredientes que quiera para sus jabones, pero nosotros los prepararemos con bases de coco y vainilla (podéis comprar los jabones de coco y vainilla y utilizarlos como base, o bien comprar los  ingredientes y prepararlo todo desde un principio) Para ahorrar tiempo, nosotros optamos por lo primero. Compramos piezas compactas de coco y vainilla, por separado, y los fundiremos al baño maría para fusionarlos después y moldearlos a nuestro gusto, incorporando los aceites esenciales que queramos.

Para calentar las piezas, también podemos utilizar el microondas, si no queremos empezar a cacharrear con ollas y cazos para el baño maría. Si optamos por el microondas, será recomendable tapar el recipiente en donde coloquemos las pastillas de jabón y es importante evitar que hierva. Una vez la mezcla esté derretida, es el momento de incorporarle los colorantes que queramos, porque una vez seco, será imposible modificar el jabón. Añadimos los aceites que queramos y lo vertemos en los moldes que hayamos escogido (de corazón será lo mejor para San Valentín) Dejamos secar y listo.

Moldes para jabones

Si estás pensando en fabricar una nueva tanda de jabones, te recomendamos los moldes que nos plantea Campo di fiore. No tienes por qué utilizar los suyos. Tan solo es un claro ejemplo de hasta dónde llega la creatividad cuando se trata de crear jabones naturales. Muchas son las empresas que dedican su actividad comercial a crear y vender moldes para jabones, de todas las formas y ornamentos, más o menos minimalistas, más o menos marcados, infantiles, para adultos, con formas curiosas como de verduras, flores, bicicletas, piratas, helados… Como ves, puedes encontrar todo tipo de moldes, entre los que destacamos:

Moldes en forma de mariposa. ¿Te gustan las mariposas? Porque este molde es perfecto para ti. Hay diferentes moldes de distintas mariposas, que podrás elegir según el gusto que tengas. Para los más pequeños, es un molde de lo más aconsejable, o incluso para regalar en un cumpleaños.

 

 

 

 

 

 

 

 

Moldes con forma de piratas, aunque ahora con este tiempo no se utilizan mucho (por eso de que los piratas van unidos al verano, al calor y el mar. Pero oye, ¡para gustos, colores! Estos moldes son ideales para regalos, y sobre todo para los más pequeños, que disfrutan siempre con estos dibujos tan atrevidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Moldes con forma de lirios, ideales para otoño. De color lavanda, estos lirios serán perfectos para decorar tu jabonera en estos días otoñales. Las flores siempre transmiten esa sensación de frescura, de campo, y si también utilizas el aroma a lirio en los jabones, mejor que mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Y no podían faltar los guisantes! Con este molde de guisantes, tus jabones tendrán una pinta estupenda. Los amantes de las verduras no se lo pensarán dos veces a la hora de hacer estos jabones con forma de guisantes. Podrían hacerse pasar por guisantes de verdad, incluso. Son ideales para dejarlos en la cocina, y lavarnos las manos antes de cocinar o de comer.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los paseos en bicicleta son un plan estupendo para otoño. ¿Qué mejor manera de representarlos que a través de un molde para tus jabones? Si eliges este modelo para los jabones, sin duda le darás ese toque divertido cada vez que te laves las manos. ¡Ideal para irte de vacaciones!

En realidad encontrarás un sinfín de moldes en la página web de Campo di Fiore, y tienes de todo, desde motivos florales hasta animales, motivos geométricos, moldes de corazones, moldes de silicona, etc.

Como sabéis, para hacer jabones de colores, el color se inserta dentro de los ingredientes del jabón, por lo que será una tontería que busquéis moldes de diferentes gamas cromáticas. Según el estilo que busques, encontrarás mil formas que podrás poner en marcha para tus jabones. Y si por algún casual, encuentras la fórmula para crearte tus propios moldes caseros, mejor que mejor. Te animo a que lo pruebes.

 

Aprovechamiento de restos

Muchas veces nos topamos con trozos de jabón que ya no vamos a utilizar, y los desechamos en la papelera en lugar de darles mejor uso, como por ejemplo, reutilizarlos para fabricar jabón de nuevo. Ahora que hay que hacer economía, no hay nada mejor que reciclar materiales para crear otras cosas nuevas y totalmente caseras. Si tienes restos de jabón líquido, jabón para la ducha, para lavar la ropa o jabones sólidos, todos ellos sirven para crear una nueva pieza de jabón natural. Paséate por casa para buscar los restos y deposítalos todos sobre un contenedor para que te sea más fácil localizarlos después. Será imprescindible que no se desperdicie el jabón. Para fundir de nuevo todos estos elementos, primero tendremos que utilizar una olla resistente al calor.

Colocaremos los restos del jabón dentro de la olla, y previamente los trocearemos en pequeñas piezas para reducir el tiempo que necesitarás para fabricar nuevos jabones. Esta olla la pondremos sobre un recipiente mayor, que llenaremos de agua. Colocamos la olla con los trozos de jabón encima del recipiente, y veremos cómo flota. Se llama baño maría. Ponemos el agua a hervir pero que el agua no salte del recipiente. Para ello será necesario mantener la temperatura de la olla regulada constantemente.

Todos los restos del jabón acabarán disolviéndose, por lo que será mucho más fácil volverlos a unir. Cuando todos los trozos ya hayan pasado al estado líquido, podrás incorporar los aceites esenciales, colorantes, y demás ingredientes extra para personalizar tus jabones. El resto ya es conocido por todos. El contenido líquido de la olla se vierte sobre unos moldes, los que hayáis elegido, y se deja secar durante un tiempo. Cuando el jabón haya reposado, se podrá proceder a trocearlo en piezas y se dejará descansar un mes hasta su uso.

El reciclaje es una práctica muy común hoy en día, y aprovechar todos los elementos y materiales disponibles para volver a crear algo de valor, es muy útil sobre todo para épocas en las que el dinero escasea y necesitamos apretarnos el cinturón. Los jabones no suelen ser productos caros, pero a la larga, el ahorro es importante. Además, qué mejor manera de disfrutar de los jabones, que hacerlos tú mismo, con los ingredientes que quieres según lo que busques. Hay ingredientes para luchar contra el acné, otros para la celulitis o estrías, otros para refrescar la piel… según sea tu caso, podrás crearlos a tu gusto. Y darles el toque de color que más te guste.

Procesos y definiciones

Hemos hablado de miles de opciones para crear jabones nuevos, pero aún no hemos comentado qué es el jabón o de dónde proviene. El jabón resulta de la combinación entre hidróxido de sodio y ácidos grasos. La mezcla de ambos se denomina saponificación. El ácido graso puede tener varios orígenes, ya sea animal o vegetal. Los aceites suelen formar parte de este grupo: aceite de coco, de rosa mosqueta, etc. El jabón se puede disolver en agua, como todos sabéis.

Desde su creación, el jabón se hizo sólido, que corresponde al material seco obtenido durante la preparación de la saponificación, los aceites y demás ingredientes. Existen varios tipos de jabones. El jabón de Marsella, el jabón de Alepo, el jabón de Castilla, el portugués azul y blanco, el de Brea y el jabón para el coche. Los jabones poseen propiedades concretas que permiten la limpieza, como por ejemplo, sus moléculas liposolubles e hidrosolubles. EL primer componente es el encargado de humedecer la grasa para disolverla, mientras que el segundo componente disuelve el jabón en el agua. Cuestión química. Por eso, cuando intentamos quitar manchas únicamente con el agua, nos encontramos con el problema de que no han desaparecido. Porque la grasa es indisoluble en agua. En cambio, el jabón bien puede encargarse tanto de la grasa como del agua.

La saponificación es un proceso a través del cual obtenemos el jabón, y es el mismo tanto para productos caseros como para productos industriales. Y tiene tres fases principales. La saponificación, el sangrado y el moldeado. La saponificación se lleva a cabo a través de la ebullición. Se hierve grasa, se incorpora poco a poco la sosa cáustica, y se va removiendo para que acabe siendo una masa algo espesa. Esa reacción es la que se conoce como saponificación.

El sangrado consiste en colocar el jabón en forma de gránulos sobre la superficie. Se incorpora sal común para que la mezcla cuaje correctamente. De ahí el nombre, sangrado o salado. De esta forma se consigue separar el jabón de la sosa y del agua.

El moldeado se lleva a cabo una vez el jabón se incorpora a otro recipiente en donde añadirle aceites, perfumes, y demás. Una vez que se enfríe el jabón, ya no se le puede añadir más ingredientes. Se vierte en moldes preseleccionados, se deja enfriar y se trocea.

La colección de jabones de otoño ya está a punto

El otoño está a la vuelta de la esquina, y qué mejor manera de darle la bienvenida que con una fabricación de jabones artesanales. El otoño es una buena época para inventarse nuevas formas olorosas que, con un poco de colorido, quedarán estupendas en nuestro baño (o en donde sea) Hacer jabón no es difícil, ya lo hemos ido viendo a lo largo de los artículos que he ido publicando. Pero cada jabón tiene su historia y a veces requieren más atención por nuestra parte. Los jabones más creativos suelen ser los que más trabajo dan, pero al final todos aportan un resultado magnífico. Y merece la pena.

Uno de los jabones que se suelen hacer ahora que el otoño está a punto de llegar, es el jabón que combina la esencia del aguacate, con aceites como el coco, ricino,  o karité. Una mezcla, sin duda, explosiva para la piel y los sentidos. No te dejará indiferente. La fórmula exacta es la siguiente:

- Aceite de coco (utilizaremos 120 gramos)

- Aceite de oliva (530 gramos, aproximadamente)

- Aceite de aguacate (con 50 gramos será suficiente)

- Aceite de ricino (60 gramos bastará)

- Manteca de Karité (70 gramos)

- Agua destilada (utilizaremos 270 gramos, aproximadamente)

- Hidróxido de sodio (100 gramos, aproximadamente)

Esta combinación de componentes no solo dará una frescura a la fragancia del jabón, sino que los colores resultantes serán vivos y muy llamativos. Anímate y crea tu propio jabón. Puedes escoger los ingredientes que más desees. Piensa que algunos jabones están indicados para las mascotas, otros se pueden utilizar para la higiene de la cara, y otros para las manos. Y si las piezas de jabón no te convencen, también puedes optar por hacer jabón líquido. Según combines los elementos que vayas a añadir, podrá ser para la ducha o para lavar la ropa.

El arte del jabón no conoce límites. Tan solo estás tú, tu imaginación y las ganas que tengas de explorar nuevos horizontes perfumados.

Jabón corporal de chocolate

Si tienes la piel cansada, o te ha salido alguna que otra arruga, no desesperes porque el jabón corporal de chocolate es lo que necesitas. Con el jabón corporal de chocolate (doy por hecho que también se puede fabricar para uso facial) no solo calmarás la piel, sino que además suavizarás las duras marcas de la edad. Estimulante y anticelulítico. El jabón de chocolate está formado por unos ingredientes concretos, y en particular varios aceites diferentes:

- Aceite de oliva

- Aceite de coco

- Manteca de cacao

- Manteca de Karité

- Cacao puro

- Extracto de pomelo

- Aceite esencial de vainilla

- Agua destilada

- Hidróxido sódico

Todos los ingredientes tienen que tener origen vegetal para no afectar a las pieles que puedan ser grasas. Además, ahora con el calor, la piel suda más, se acumula el sudor, tapa los poros y salen granitos de pus o puntos negros. Este jabón lucha contra el envejecimiento de la piel, y sus propiedades antioxidantes te mantendrán fresca durante todo el día, con una sensación de limpieza muy agradable. El drenaje de la piel es importante, y este jabón se encarga de facilitarlo, por eso se puede considerar adecuado para personas que sufran celulitis. Es importante que la piel mantenga su elasticidad para evitar arrugas. Este jabón en particular posee el aroma de vainilla, que le da ese toque dulzón, además del cacao, claro está.

Hablemos un poco más de este ingrediente. El cacao, o chocolate, es un alimento desestresante que además tiene propiedades afrodisíacas. Sus beneficios a nivel psicológico son muy interesantes, pues ayuda a que se produzcan endorfinas, y eso mejorará automáticamente tu estado de ánimo. Tener buen humor marca la diferencia entre ver el mundo a colores o en blanco y negro. El bienestar emocional es muy importante para mantenerte bien tanto por fuera como por dentro.

El chocolate siempre ha dado energía a quien lo ha consumido, además de los antioxidantes propios de este alimento para golosos. Pueden llegar a luchar contra elementos que afectan de forma negativa a nuestra piel, tanto de forma cutánea como por dentro de nuestro cuerpo. Mejora el funcionamiento vascular, y gracias a éso, logra reducir el desarrollo de la hipertensión, atenuando el posible riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular.

Fabricar jabón líquido de forma casera

¿Quieres fabricar jabón líquido y no sabes por dónde empezar? No te preocupes, intentaremos explicarte la manera más sencilla de hacerlo. Ya hemos publicado alguna entrada sobre ésto, pero debido a vuestras peticiones, hemos querido incidir en este tema. El jabón líquido se puede utilizar para muchas cosas, como por ejemplo, para lavar la ropa o las propias manos. Dependiendo de los ingredientes que utilices, podrás emplearlo de una u otra forma.

La elaboración de este tipo de jabones es una gran manera de contribuir con la naturaleza, la ecología, el medio ambiente, etc.. y además te ahorras un dinero que, aparentemente, no es mucho. Pero a la larga compensa. La higiene y la salud de tu piel son dos cuestiones que hay que tener bien presentes, por lo que es importante dedicarle un poco de tiempo a ésto. Si tú fabricas tu propio jabón, sabes qué componentes lleva, te inspirará mucha más confianza a la hora de usarlo. Los ingredientes no son nada caros, y con ellos podrás aprender a fabricar jabón casero como si del supermercado se tratara, tanto para tu uso personal como para limpiar la ropa, como bien hemos recalcado anteriormente.

Esta fórmula es muy básica y sencilla, así que tienes plena libertad para modificarla y añadirle ingredientes extra, a tu gusto, y personalizar el jabón como más desees. Con la práctica, podrás diseñar tu propio jabón, tu propia receta. La fórmula más utilizada y reconocida es la que contiene la sosa cáustica. Los ingredientes que necesitarás son los siguientes:

- Agua

- Sosa cáustica en escamas

- Sal

- Aceite de oliva

Cómo hacer el jabón:

Veamos, cada ingrediente viene acompañado de una medida concreta. De agua necesitaremos un litro, mientras con 25 gramos de sosa cáustica en escamas servirá. Además, 125 centímetros cúbicos de aceite de oliva y una pizca de sal. Y listo. Para prepararlo, habrás de seguir unos pasos:

- Coge un recipiente hondo que te sea cómodo para trabajar, y añade el agua. Incorpora, poco a poco y con mucho cuidado la sosa cáustica. Antes de tocar este material, se recomienda usar guantes. Ve revolviendo todo tranquilamente para asegurarte de que se haya disuelto por completo.

- Después se añade la sal y el aceite. Remueve el recipiente, o mete todo dentro de una batidora para que quede bien mezclado. Has de dejar la mezcla en el recipiente para repetir esto dos veces al día durante quince días. El recipiente tiene que estar en un lugar fresco y oscuro, destapado, durante esas dos semanas.

En cuanto lo hayas hecho, podrás aromatizar el jabón añadiéndole aceites esenciales, los que tú quieras. Tras los quince días, ya lo tienes listo para ser usado.

Jabón casero ecológico y medicinal, ¿te animas?

Todos sabemos la importancia que está recobrando ahora mismo el cuidado del medio ambiente. Y desde Jabones.biz queremos plantearos la posibilidad de contribuir con la causa ecológica fabricando jabones naturales no solo caseros, sino además ecológicos, para así conservar nuestro medio ambiente. Son ya muchas las empresas de cosméticos que han optado por trabajar sus productos sin la necesidad de testarlos con animales, como por ejemplo Lush.

Para fabricar jabones caseros ecológicos necesitarás estos ingredientes. Toma nota y ¡manos a la obra!

Lo primero y más básico será el jabón base. Para fabricarlo se necesitará agua destilada, sosa cáustica (si puede ser de la marca El bosque verde, mejor. Son muy ecológicos) y aceite de oliva.

Aproximadamente utilizaremos 190 gramos de agua destilada, 80 gramos de sosa cáustica y 600 gramos de aceite.

Con esta mezcla obtendremos el jabón base, pero para enriquecerlo y dotarle de olores y colores, podemos añadirle complementos nutricionales o ecológicos que encontrarás en tiendas dietéticas o naturalistas. En mi caso utilizaré alga spirulina, alcaravea y cúrcuma. En el primer caso, emplearé solo un comprimido, en los otros dos me serviré de una cucharada como medida.

Los aceites para darle ese aroma especial van a ser el aceite esencial de sándalo, y el aceite esencial de jazmín (15 mililitros cada uno)

Como siempre, es importante preservar la propia seguridad, por lo que será necesaria la utilización de guantes y una mascarilla. Los utensilios a emplear serán una jarra (puede ser de cristal o plástico) que pueda soportar altas temperaturas, envases amplios de plástico, cucharas, una de madera, y un termómetro de cocina.

Cómo vamos a elaborarlo:

En primer lugar, echaremos el agua destilada en la jarra previamente escogida, y disolveremos la sosa cáustica en ella. Hay que tomar precauciones para que la reacción química no afecte a nuestra piel, pues es muy dañina. Por eso es importante usar guantes y mascarilla. Lo segundo que haremos será calentar el aceite en un cazo. La temperatura de la sosa y del aceite deberán asemejarse mucho, para que no haya contrastes, más o menos deberían tener unos 40 grados centígrados (104º farenheit) Posteriormente mezclaremos tanto el aceite como el agua y la sosa en una botella de 5 litros a poder ser, previamente seleccionada, mezclando ambas.

Si tienes batidora te ahorrarás mucho trabajo. Utilízala para batir la mezcla a mínima potencia durante treinta segundos, haciendo círculos en la misma dirección. Posteriormente incrementaremos un poco la velocidad durante un minuto. Y ya pasado ese tiempo, volvemos a aumentar la velocidad durante un minuto más. Cuando ya hayamos alcanzado este período de tiempo, aumentaremos la velocidad a la máxima posible y batimos durante 3 minutos. La textura resultante de la mezcla debería ser espesa, próxima a las natillas. Para hacer dos tipos de jabón, verteremos la mitad de esta mezcla en un recipiente, y la otra mitad en un recipiente diferente.

En uno de los recipientes haremos jabón de spirulina y alcaravea. Añadimos los trocitos de spirulina (machacada previamente en un mortero) y la cucharada sopera de alcaravea, más los 15 milímetros de aceite esencial de sándalo. Lo mezclamos todo y ya tenemos una tipología de jabón.

Para el jabón de cúrcuma, añadiremos en el otro recipiente restante una cucharada de cúrcuma y 15 mililitros del aceiten esencial de sándalo.

Posteriormente añadiremos ambos jabones a los moldes y lo dejaremos enfriar a temperatura ambiente durante todo un día. Cuando ya estén listos, podemos decorarlos a placer, pero es necesario esperar al menos 30 días antes de su utilización.

El día de la madre se acerca….

¿Qué mejor regalo para una madre que unos aromáticos jabones caseros? Comprarlos es lo más fácil del mundo, y las madres se merecen lo mejor. Así que…manos a la obra. Esta vez os traigo la posibilidad de hacer jabón casero de naranja, miel y canela. Algo especial para una persona especial.

Empecemos por los ingredientes necesarios (para doce piezas de jabón, aproximadamente)

- 210 gramos de Aceite de Oliva

- 210 gramos de Aceite de Babasu

- 140 gramos de Aceite de Coco

- 140 gramos de Aceite de Jojoba

- Menos de 100 g de Sosa Cáustica. 95 gramos será lo más adecuado.

- 230 gramos aproximadamente de Agua

- Miel (utilizaremos únicamente una cucharada pequeña)

- Canela en polvo

- Un limón (emplearemos la cáscara)

- Gafas

- Mascarilla

- Un molde

- Un recipiente

- Una olla

Para darle el toque a naranja, necesitaremos un Aceite Esencial de Naranja, y utilizaremos 20 gramos del mismo (unas ochenta gotas)

Elaboración:

  • Para evitar que la Sosa Cáustica afecte negativamente a nuestro mobiliario, es mejor tomar precauciones y cubrir la zona de trabajo con papel de cocina o periódicos mismamente. Posteriormente cogeremos un recipiente en donde realizar las mezclas pertinentes. En mi caso, es un bol rectangular de silicona, simple y muy útil (aguanta bien las altas temperaturas) Yo he optado por cubrir la superficie con un poco de canela, para que decore mejor los jabones.
  • Lo primero que hay que hacer es medir los aceites, las mantecas y todos los ingredientes para fundirlos bien a fuego lento. Para ello, necesitarás una olla. La clave está en no calentarlo todo a más de 70º.
  • El agua lo mediremos con un vaso, como es lógico. Y después nos enfundamos bien las gafas de protección (para evitar la corrosión de los elementos químicos) y la mascarilla, protegidos en condiciones para que la sosa cáustica no nos afecte. Mediremos ésta en otro vaso aparte. Una vez en la zona del fregadero, vertemos la sosa cáustica dentro del vaso de agua. Después removemos bien, lo que producirá una serie de vapores, pero ¡no asustarse! Es normal. Se deja enfriar un poco, y añadimos la cucharada de miel. El líquido se tornará en otro color.
  • En este caso será recomendable utilizar una batidora, a pesar de que podamos arriesgarnos a que el jabón salga más líquido de lo normal. Los aceites calentados en la olla tienen que estar a 35º o máximo a 40º. Los añadimos dentro de la batidora junto con los aceites que lo espesarán más, y todo ello se mezclará a máximo 65º. Mi recomendación es que trabajéis con temperaturas más reducidas, entre 25º y 30º es ideal.
  • Añadimos la sosa cáustica, la miel y el agua a la batidora para mezclarlo todo bien, sin habernos quitado las gafas y la mascarilla, elementos importantes. Cuando el líquido esté completamente espeso (parecido a un pudding) el jabón ya estará en su punto. Dejamos reposar la  mezcla mientras rallamos la piel de un limón. También lo incorporamos a la mezcla, junto con los aceites esenciales, y se remueve todo nuevamente. No dejéis que el jabón se enfríe, pues el proceso de saponificación requiere de cierta temperatura.
  • Cuando esté todo bien mezcladito, empieza la fase del molde. Los moldes suelen tener una textura blanda y maleable, por lo que es mejor que los coloquéis sobre una superficie firme y dura. Vertemos toda la mezcla por el molde, uniformemente, y lo envolvemos con toallas para evitar que pierda el calor. Acto seguido, tanto el molde como la superficie dura que hayamos seleccionado (bien vale una tabla de madera) y lo colocamos sobre una zona en donde pueda reposar sin obstáculos. Necesitará de unas cuántas horas (desde 6 horas hasta 24 horas) para que el proceso se complete. Cuando el molde ya no desprenda calor, la saponificación habrá finalizado.
  • Después llega el proceso de corte; habrá que cortar con cuidado las piezas de jabón, y dejarlos reposar durante un par de semanas para que maduren y se queden perfectamente compactas.

 

Fabricación de jabón: Método en frío

Debido a la incipiente crisis que está arrasando por nuestro país, lo último que esperan los consumidores es comprar jabón cuando pueden fabricarlo ellos mismos, ¡y sin tener que gastar una fortuna en ello! Hoy os traigo el método del jabón en frío: cómo fabricarlo.

Si te sobra aceite doméstico que has usado y no sabes qué hacer con él, no lo tires. Sirve perfectamente para fabricar jabones. Además del aceite, necesitarás la sosa, una palangana, y una cuchara de palo. El jabón puede utilizarse para lavarse el cuerpo o la cara, para la ropa, los platos… Al contrario de lo que mucha gente piensa, elaborar jabones no es algo del otro mundo. Puedes estrenar aceita para tus jabones, o bien como he mencionado antes, reutilizar algún aceite que ya hayas usado y no quieras deshacerte de él.

Para empezar, lo que necesitaremos será unos guantes, para proteger la piel de los posibles efectos secundarios que se deriven de hacer jabón. También es importante tener a mano unas gafas protectoras. El recipiente que vamos a utilizar ha de ser de barro o de cristal, incluso de plástico, pero nunca de metal. La cuchara tampoco ha de ser metálica, sino de madera o de palo. Para moldear el jabón, puedes utilizar una caja de madera, aunque en general, cualquier molde que no sea de metal, nos sirve.

Los ingredientes para fabricar un kilo de jabón son los siguientes:

- 720 gramos de aceite de oliva virgen (en caso de ser jabón para uso personal) La mezcla de aceites forma parte del arte de fabricar jabones, como por ejemplo, combinar aceite de coco con aceite normal.

- 105 gramos de sosa cáustica. Si es para uso doméstico en lugar de ser de uso corporal, recomendamos utilizar 210 gramos de sosa.

- 250 gramos de agua (si es destilada, mejor que mejor)

- Las esencias aromáticas son una opción a elegir, no es necesario pero siempre aporta valor añadido al jabón. Si quieres añadir hierbas aromáticas, te aconsejo que la proporción sea como máximo de un 15% en proporción a la cantidad de aceite que eches.

Instrucciones:

Lo primero que vamos a hacer será mezclar la sosa con el agua. Hay que tener mucho cuidado a la hora de manipular la sosa porque es muy corrosiva, y si se vuelca mal o de golpe, puede reaccionar de forma violenta. La clave está en dejar caer la sosa suave y lentamente sobre el agua mientras se va removiendo. La mezcla se irá calentando, e incluso hasta puede llegar a hervir. Pero es algo normal. Después hay que dejar enfriar la mezcla durante 4 minutos, aproximadamente.

Después se añadirá el aceite, también de forma pausada y combinándolo con los movimientos de cuchara alrededor de la mezcla. Es importante que la sosa no deje grumos, pues tiene que ser aceite sobre sosa, y no al revés) Hay que remover con intensidad para eliminar grumos, y cuando la combinación de líquidos esté lo suficientemente espesa (cuarenta minutos después de remover) es hora de dejar reposar la mezcla entre 8 y 12 horas. A lo largo de estas horas, será esencial batir la mezcla varias veces, de forma ligera.

Ya, al día siguiente, podrás añadir todas las hierbas aromáticas y esencias de tu gusto, ya sea avena seca, aloe vera…lo que más te apetezca. Acto seguido, tendrás que batirlo todo nuevamente hasta obtener una pasta homogénea. Aquí es donde entran en juego los moldes que hayas seleccionado previamente. Antes de derramar el contenido en ellos, es mejor que los forres con papel aluminio o alguna tela fina para evitar que el molde en sí acabe estropeado o se quede adherido a la superficie del molde.

Solo tendrás que esperar entre cuatro y siete días para poder cortar el jabón en trozos sin miedo a que se deshaga. Los sacas del molde y aún lo notarás blando, pero es normal. Tras su corte, es importante dejar que madure el jabón, que termine de endurecerse y se saponifique. Para ello, tendrás que envolverlo en toallas y colocarlo en un lugar ventilado. Hasta que el jabón no haya madurado, es esencial que utilices siempre los guantes.