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Decorar jabones con la técnica del découpage

Ahora que ya sabemos cómo hacer nuestros propios jabones naturales, hoy os proponemos una técnica muy sencilla y muy resultona para decorarlos. Así podremos crear diferentes modelos de jabones para que puedan combinar con nuestros baños, lavaderos o personalizarlos para regalar a nuestras amistades.

Esta técnica decorativa tiene su origen en la Europa de la Edad Media. El término découpage, de origen francés, significa recortar. Se trata de una técnica que usa como base papeles impresos o telas que se pegan sobre soportes varios como maderas, cerámicas, velas, vidrios, lozas, cartones o jabones. Se persigue que el resultado final simule una pintura hecha a mano, utilizando técnicas de patinado y barnizado.

Los utensilios básicos que vamos a necesitar son:

  • Pastillas de jabón
  • Servilletas decorativas
  • Un cúter o cuchillo afilado
  • Lija de grano extrafino
  • Cola blanca diluida con agua o gel medium especial para el decoupage con servilletas
  • Un pincel blando
  • Barniz vitral transpartente

El gel medium especial para decoupage y el barniz vitral incoloro los podemos encontrar fácilmente en cualquier tienda de manualidades, así como la lija de grano extrafino, de 1500, 1800 o 2400.

Para comenzar, necesitamos nuestra pastilla de jabón natural. Con la ayuda de un cúter o un cuchillo bien afilado iremos tallando el jabón para darle la forma que prefiramos y perfeccionando el acabado. Por ejemplo, podremos redondear los bordes o ir eliminando partes hasta dejar una pastilla redonda. Para dejar un mejor acabado, lijaremos bien la superficie y los bordes con la lija de grano extrafino.

tallar jabon

A continuación, tendremos que elegir el motivo decorativo de la servilleta que vayamos a estampar en nuestra pastilla de jabón. Normalmente, las servilletas tienen varias capas, así que lo primero que tendremos que hacer es separar las capas y quedarnos con la que tiene la tinta impresa. Para recortar nuestro motivo decorativo no usaremos las tijeras, sino que emplearemos la técnica de recorte “a pellizco”, es decir, pellizcaremos un pliegue de la servilleta cercano a nuestro dibujo e iremos, poco a poco y con cuidado, recortando el motivo, procurando dejar un pequeño borde de unos milímetros a su alrededor para no apurar el dibujo y correr el riesgo de dañarlo.

Con el jabón bien lijado y preparado, dispondremos nuestro motivo decorativo sobre la parte de la superficie que hayamos elegido para pegarlo. A continuación, lo pegaremos usando la cola blanca diluida en agua o el gel medium especial para el decoupage con servilletas sobre jabón. Nos ayudaremos de un pincel blando para su pegado. En este paso tendremos que ser mañosos y cuidadosos para evitar que queden arruguitas en la servilleta. Como truco, y para evitar que se nos queden pegados los dedos y dañemos el papel, podemos ayudarnos de un trozo de film transparente para alisar el papel de servilleta. Dejaremos secar alrededor de una hora.

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Aunque con cola blanca diluida en agua también se puede hacer, si tenemos la oportunidad de usar el gel medium especial para decoupage, el resultado será mucho mejor. Se trata de una sustancia acrílica cuya función es ampliar la capacidad técnica de las pinturas acrílicas. Sin embargo, en este caso lo que hace es atrapar la tinta de la imagen para dejarla totalmente pegada en nuestro soporte. Además, este gel también actúa como barniz, dando un acabado más bonito y duradero a nuestro jabón.

Si hemos preferido usar la cola blanca diluida en agua, tendremos que dar una capa de barniz vitral para el acabado. De este modo, nuestro motivo decorativo quedará perfectamente fijado, lucirá un acabado brillante y durará por más tiempo el efecto decoupage.

Como véis, se trata de una técnica muy sencilla que nos permitirá decorar nuestros jabones caseros y hacerlos únicos y especiales, una manualidad que podemos hacer perfectamente con los más pequeños. Además, ahora que se acercan ya las Navidades, puede ser una idea estupenda para regalar. Solamente tendremos que comprar un cestito de mimbre, pintarlo o decorarlo y llenarlo de jabones caseros decorados con decoupage para regalar a nuestros familiares y amigos. Un detalle bonito, único y especial.

En este post nos hemos centrado en el decoupage sobre jabón, sin embargo, esta técnica se puede usar sobre todo tipo de superficies. Aplicando los productos especiales para cada una de ellas podremos decorar platos, ceniceros, cajitas de madera o de cartón, textiles, collares, pendientes… Las posibilidades son infinitas, así que anímate con el decoupage y personaliza tus objetos!

decoupage

Cómo hacer champú casero de Aloe Vera

Seguro que todos conocemos algunas de las muchas propiedades que la planta de alove vera tiene para nuestra piel (alivio de quemaduras y heridas, hidratación…). Hoy os proponemos elaborar un champú casero de aloe vera a partir de jabón natural casero ¿Os animáis?

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La planta de Aloe Vera

El Aloe Vera, también conocido como sábila o acíbar en España, ha sido utilizado, al menos, desde la época egipcia (c.IV milenio aC), como bien reflejan los bajorrelieves de algunos de los templos conservados hoy en día. Se dice que Cleopatra lo usaba en sus tratamientos de belleza y que los griegos la utilizaban como remedio para un montón de afecciones cutáneas, insomnio, transtornos digestivos, calvicie…

Actualmente se conocen y se cultivan muchas variedades de aloe, pero el que más propiedades posee es el aloe vera. Se caracteriza por sus capacidades anti-bacterianas, anti-hongos, anti-virales y antioxidantes, además de sus propias vitaminas y minerales.

Sus aplicaciones son muy numerosas y los méotodos de uso muy sencillos. El método más común es la aplicación directa del gel de sus hojas. Además, es muy fácil de elaborar geles y aceites para su masajes, cremas naturales, jabones, etc.

Ayuda a la reparación de afecciones cutáneas tales como eccemas, psoriasis, acné o la rosácea. En heridas, quemaduras y ampollas, calma rápidamente el escozor y picor. También alivia los herpes labiales y genitales, el pie de atleta y otros hongos. Y después de la depilación, ayuda a calmar la piel además de ofrecer una hidratación extra.

Con respecto al cabello, se dice que ayuda a mejorar la sensación de picor que a veces podemos tener, así como la caspa, además de estimular y fortalecer el crecimiento de nuestro pelo. Por eso, hoy os traemos una receta muy fácil para elaborar un champú casero de aloe vera, usando además como base nuestro propio jabón natural.

Champú de aloe vera natural

Mantener un cabello limpio, cuidado y brillante cada vez es más difícil. Factores como el estrés, la mala alimentación y los malos hábitos hacen que nuestro pelo, así como nuestro organismo en general, se debilite y se vuelva quebradizo y apagado. Además, el abuso de los componentes sintéticos y químicos en los productos de cuidado e higiene personal ha provocado que estos síntomas que hemos comentado aparezcan antes y con mayor frecuencia. Por eso, cada vez es más común encontrar a gente que se preocupa por usar productos ecológicos, naturales o sin aditivos, así que esta recete que os proponemos es estupenda si queréis empezar a cuidar vuestro cabello usando productos naturales y hechos por vosotros.

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Los ingredientes que vas a necesitar son:

  • 70 gramos de jabón natural rallado
  • 2 tazas de agua
  • El gel de 2 hojas de aloe vera de aproximadamente 20 cm de longitud
  • El zumo de 1 limón
  • Colorante vegetal, opcional
  • Aceite esencial del olor que prefieras
  • 2 cucharadas soperas de glicerina, opcional
  • 1 cucharada de Laurilsulfato tritanolamina. Opcional, es para hacer espuma

Los utensilios que necesitarás son:

  • Una cacerola
  • El vaso de la licuadora
  • Una cuchara de madera
  • Un embudo
  • Una botella o frasco de plástico, con tapón, para su envase (500ml)

Los ingredientes opcionales ayudan a que nuestro champú haga espuma por eso no pasará nada si no los incluimos. De todas formas, en cualquier herboristería o tienda de productos naturales podremos encontrarlos sin problemas.

Para empezar, pondremos a calentar una taza y media de agua en la cazuela que hayamos elegido. Cuando llegue a ebullición, añadiremos los 70 gramos de jabón natural rallado y removeremos con la cuchara hasta que se disuelva y se transforme en una mezcla homogénea, aproximadamente en unos 10 minutos.

Cuando la mezcla esté homogénea, apagaremos el fuego y retiraremos. En este momento, añadiremos el laurilsulfato y la glicerina, para conseguir ese efecto espumoso, y removeremos con la cuchara hasta que quede todo bien mezclado.

Por otro lado, en el vaso de la licuadora, añadiremos el gel de las hojas de aloe vera. Para extraerlo, es muy sencillo: sólo tendréis que cortar los laterales de las hojas con un cuchillo, separar las dos cortezas y raspar toda la pulpa del interior. A continuación añadiremos la media taza de agua que nos queda y el zumo de limón. Licuamos todo junto.

Para terminar, tendremos que añadir el licuado de aloe vera, agua y gel a la mezcla de jabón natural, laurilsulfato y glicerina, poco a poco y siempre removiendo con la cuchara para que se integre todo bien. Éste también será el momento de añadir el aceite esencial y el colorante vegetal que hayamos elegido.

Cuando todos los ingredientes estén perfectamente integrados y formen una mezcla homogénea, podremos ya envasar nuestro champú natural de aloe vera. Para ello nos ayudaremos del embudo. Para su conservación recomendamos un lugar fresco y seco. Puede aguantar en perfecto estado hasta tres meses.

Si la mezcla hubiera quedado demasiado espesa o nos gustase más líquida, podremos rebajarla en el momento que mezclamos el gel de aloe vera, el zumo de limón y el agua, aumentando la cantidad de esta última.

Fácil ¿verdad? Pues no os lo penséis más y poneos manos a la obra! Aprovechad vuestros jabones naturales caseros y las propiedades del aloe vera para conseguir un pelo sano, cuidado y brillante

Cómo hacer aceites macerados u oleatos

Haz tus propios aceites macerados para tu jabón casero

Aceites_Macerados

Como ya hemos visto en otros post, el aceite es uno de los ingredientes fundamentales que necesitamos para realizar nuestros jabones caseros, así como para otros productos naturales y hechos en casa como cremas, aceites de masajes, ungüentos y muchos más.

Hoy os vamos a dar unas sencillas pautas para que elaboréis vosotros mismos estos aceites aromatizados que aportarán un toque especial y terapéutico en muchos casos a vuestros jabones.

Existen varios métodos para realizar aceites macerados u oleatos: macerado en frío, mediante cocción lenta, al baño maría o al sol.

Como base para todos los métodos, se usarán aceites comunes como el aceite de oliva, de girasol, de almendras o de coco. Estos dos últimos los podréis encontrar fácilmente en cualquier herboristería. Por otro lado, las plantas aromáticas que usemos, es conveniente que estén secas. De lo contrario, la mezcla podría fermentarse y estropearse debido al agua que poseen las plantas. Por eso, recomendamos que aprovechéis cualquier excursión al campo para ir recogiendo ya las plantas que vayáis a usar en vuestros aceites y dejarlas secando boca abajo con tiempo suficiente.

El primer método es el más sencillo pero, quizás, el más lento. Se trata de la maceración en frío. Los utensilios que necesitaremos serán:

  • Tarros de cristal bien limpios y desinfectados, tantos como aceites vayamos a hacer
  • Aceite base (oliva, girasol, almendras, coco…)
  • Plantas o flores secas

El proceso es muy sencillo. Simplemente tendréis que echar en el tarro la cantidad de hierbas secas que queráis, las cantidades varían en función del tipo de planta. Por ejemplo, en el caso del romero, lo normal es echar unos 30gr. Por el contrario, en el caso de la flor de caléndula, con unos 6gr sería suficiente. Para orientaros más fácilmente, podéis llenar hasta la mitad el bote que vayáis a usar para hacer vuestro aceite macerado. A continuación, no tendréis más que cubrir las plantas con el aceite elegido y cerrar bien el tarro de cristal.

Para que su maceración sea correcta y no tengamos problemas de conservación, es recomendable dejarlos en un lugar donde no reciban directamente luz solar ni cambios bruscos de temperatura. Lo ideal sería usar tarros opacos o de colores oscuros que impidan la penetración de la luz directa. Otra opción más sencilla, es cubrir los tarros con papel de aluminio. El tiempo de maceración es un ciclo lunar o, lo que es lo mismo, unos 28 días. Es recomendable agitarlos ligeramente cada cierto tiempo para que la mezcla sea homogénea.

Hierbas_Curativas

Para aquellas personas impacientes que necesiten su oleato inmediatamente para hacer un jabón casero, existe el método de la cocción lenta y el método del baño maría. Estos dos procesos se basan en el mismo principio; una cocción prolongada pero controlada, de manera que no se dispara la temperatura, no llega a hervir y las propiedades de las plantas no se ven alteradas.

En el primero de estos métodos, simplemente tendremos que poner un recipiente al fuego en donde hayamos puesto nuestro aceite base y las hierbas que lo aromatizarán, bien cubiertas. La temperatura de cocción se recomienda que no supere los 45º y que sea constante. De este modo, pasadas unas dos horas de cocción, tendremos ya listo el oleato para añadir a nuestro jabón casero. Como en el caso anterior, lo colaremos y lo guardaremos en un tarro de cristal debidamente limpio y desinfectado, y lo mantendremos guardado en un lugar fresco y seco.

En el caso de la cocción al baño maría, no tendremos más que poner en un recipiente la mezcla de hierbas y aceite, y someterla al proceso de cocción mencionado. El tiempo aproximado es de una hora de cocción. Recomendamos realizar esta operación tres veces más en tres días diferentes para obtener un mejor resultado. Otra opción es prolongar esta cocción tres horas. Acto seguido, lo colaremos y lo conservaremos del mismo modo que en los casos anteriores.

El último de los métodos que vamos a ver consiste en la exposición directa al sol. Este método es quizás el más natural pero puede generar una leve oxidación en el aceite base que usemos si se abusa del tiempo de exposición al sol o si el sol es muy intenso (periodo de verano). Por ello, recomendamos situarlo en un sitio de sol y sombra, o que reciba el sol de la mañana y evite las horas centrales del día que es cuando más calienta. Otro consejo interesante para evitar problemas con este método de maceración, es utilizar como aceite base el aceite de oliva, ya que cuenta con mayor cantidad de vitamina E lo que reduce el riesgo de oxidación que hemos comentado. Dejaremos la mezcla durante 40 días y 40 noches, removiendo el tarro a diario.

Ya tenéis cuatro métodos diferentes para poder hacer vuestros propios oleatos o aceites macerados y usarlos en vuestros jabones naturales. Como ya sabréis, hay muchas plantas con propiedades curativas o terapéuticas que podéis usar para hacer vuestros aceites y vuestros jabones y aportarles un plus de calidad. Además, también podéis usar estos aceites como ungüentos para dar masajes.

Por ejemplo, existen determinadas plantas con propiedades analgésicas, como el orégano o el romero, que pueden ayudar a aliviar espasmos musculares, calambres o molestias menstruales. Por su parte, la albahaca, además de ser un excelente condimento para nuestras comidas, cuenta con propiedades digestivas, combate la halitosis y previene la caída del cabello. El aceite macerado de menta tiene propiedades estimulantes, energizantes, descongestionantes y digestivas. Además, en aplicaciones externas funciona como analgésico, desinfectante y calmante. Y la salvia y el tomillo son plantas que ayudan en general en todo tipo de afecciones cutáneas como dermatitis, eccemas y aceleran el proceso de cicatrización.

Aprovechad cualquier escapada al campo y coged hierbas aromáticas, dejadlas secar y cread vuestros aceites macerados. Los jabones caseros que hagáis os aportarán todavía mejores resultados en el cuidado de vuestra piel. Animaos!

La colección de jabones de otoño ya está a punto

El otoño está a la vuelta de la esquina, y qué mejor manera de darle la bienvenida que con una fabricación de jabones artesanales. El otoño es una buena época para inventarse nuevas formas olorosas que, con un poco de colorido, quedarán estupendas en nuestro baño (o en donde sea) Hacer jabón no es difícil, ya lo hemos ido viendo a lo largo de los artículos que he ido publicando. Pero cada jabón tiene su historia y a veces requieren más atención por nuestra parte. Los jabones más creativos suelen ser los que más trabajo dan, pero al final todos aportan un resultado magnífico. Y merece la pena.

Uno de los jabones que se suelen hacer ahora que el otoño está a punto de llegar, es el jabón que combina la esencia del aguacate, con aceites como el coco, ricino,  o karité. Una mezcla, sin duda, explosiva para la piel y los sentidos. No te dejará indiferente. La fórmula exacta es la siguiente:

– Aceite de coco (utilizaremos 120 gramos)

– Aceite de oliva (530 gramos, aproximadamente)

– Aceite de aguacate (con 50 gramos será suficiente)

– Aceite de ricino (60 gramos bastará)

– Manteca de Karité (70 gramos)

– Agua destilada (utilizaremos 270 gramos, aproximadamente)

– Hidróxido de sodio (100 gramos, aproximadamente)

Esta combinación de componentes no solo dará una frescura a la fragancia del jabón, sino que los colores resultantes serán vivos y muy llamativos. Anímate y crea tu propio jabón. Puedes escoger los ingredientes que más desees. Piensa que algunos jabones están indicados para las mascotas, otros se pueden utilizar para la higiene de la cara, y otros para las manos. Y si las piezas de jabón no te convencen, también puedes optar por hacer jabón líquido. Según combines los elementos que vayas a añadir, podrá ser para la ducha o para lavar la ropa.

El arte del jabón no conoce límites. Tan solo estás tú, tu imaginación y las ganas que tengas de explorar nuevos horizontes perfumados.

Los jabones germicidas

Si utilizas jabones germicidas en pacientes que están internados en unidades de cuidados intensivos, pueden reducirse hasta un 44% las infecciones producidas por Staphylococcus aureus, que se resite a la meticilina. Muchas son las muertes por culpa de esta bacteria. El departamento de salud de EEUU ha probado tres métodos para disminuir las infecciones por SARM en hospitales, y llegaron a la conclusión de que el uso sistemático de jabones germicidas es una muy buena solución. “Este estudio podría modificar la práctica clínica en este campo, y crear un entorno más seguro para lo pacientes en los hospitales” declara la doctora Carolyn Clancy, a su vez directora de la agencia para la investigación sobre la atención médica y calidad.

Este estudio se ha llevado a cabo entre 2009 y 2011, y han sido más de 74.000 pacientes los que han participado en él. Esta investigación se ha llevado en pos de la prevención de infecciones nosocomiales, nunca antes realizada en este país. Según el estudio, las infecciones nosocomiales provocadas por el SARM han sido reducidas en un 48% entre el 2005y el 2010 gracias al jabón germicida.

El jabón, como ya hemos mencionado en alguna ocasión, es un agente que se encarga de limpiar superficies como nuestra piel. Está hecho con materiales vegetales, animales y demás aceites. Los jabones contribuyen a que se reduzca la tensión superficial, de hecho consigue romper la pared celular de las bacterias. Los jabones germicidas normalmente suelen utilizarse como detergente, pero el uso en humanos ha dado buenos resultados, como hemos expuesto más arriba. Los jabones germicidas contienen diferentes agentes desinfectantes antimicrobianos que están diseñados para combatir los microorganismos patógenos de un material o de la piel de una persona. A veces tienen reacciones adversas en seres vivos, como por ejemplo, efectos tóxicos.

Aún así, tanto los jabones germicidas como los jabones naturales continúan utilizándose en detrimento del jabón líquido. Aunque parezca más cómodo echarse un poco de jabón líquido en las manos, las pruebas han demostrado que el jabón en pieza sólida es mucho más agradable al tacto a la hora de lavarse las manos. La tradición manda, y los jabones seguirán con su función de limpieza mucho más tiempo. Además, también existen jabones para mascotas. Mucho mejor que un champú, y más ahora, que con el verano, los animales prefieren refrescarse en cualquier charca y restregarse por la hierba fresca, recién regada.

 

Jabón casero ecológico y medicinal, ¿te animas?

Todos sabemos la importancia que está recobrando ahora mismo el cuidado del medio ambiente. Y desde Jabones.biz queremos plantearos la posibilidad de contribuir con la causa ecológica fabricando jabones naturales no solo caseros, sino además ecológicos, para así conservar nuestro medio ambiente. Son ya muchas las empresas de cosméticos que han optado por trabajar sus productos sin la necesidad de testarlos con animales, como por ejemplo Lush.

Para fabricar jabones caseros ecológicos necesitarás estos ingredientes. Toma nota y ¡manos a la obra!

Lo primero y más básico será el jabón base. Para fabricarlo se necesitará agua destilada, sosa cáustica (si puede ser de la marca El bosque verde, mejor. Son muy ecológicos) y aceite de oliva.

Aproximadamente utilizaremos 190 gramos de agua destilada, 80 gramos de sosa cáustica y 600 gramos de aceite.

Con esta mezcla obtendremos el jabón base, pero para enriquecerlo y dotarle de olores y colores, podemos añadirle complementos nutricionales o ecológicos que encontrarás en tiendas dietéticas o naturalistas. En mi caso utilizaré alga spirulina, alcaravea y cúrcuma. En el primer caso, emplearé solo un comprimido, en los otros dos me serviré de una cucharada como medida.

Los aceites para darle ese aroma especial van a ser el aceite esencial de sándalo, y el aceite esencial de jazmín (15 mililitros cada uno)

Como siempre, es importante preservar la propia seguridad, por lo que será necesaria la utilización de guantes y una mascarilla. Los utensilios a emplear serán una jarra (puede ser de cristal o plástico) que pueda soportar altas temperaturas, envases amplios de plástico, cucharas, una de madera, y un termómetro de cocina.

Cómo vamos a elaborarlo:

En primer lugar, echaremos el agua destilada en la jarra previamente escogida, y disolveremos la sosa cáustica en ella. Hay que tomar precauciones para que la reacción química no afecte a nuestra piel, pues es muy dañina. Por eso es importante usar guantes y mascarilla. Lo segundo que haremos será calentar el aceite en un cazo. La temperatura de la sosa y del aceite deberán asemejarse mucho, para que no haya contrastes, más o menos deberían tener unos 40 grados centígrados (104º farenheit) Posteriormente mezclaremos tanto el aceite como el agua y la sosa en una botella de 5 litros a poder ser, previamente seleccionada, mezclando ambas.

Si tienes batidora te ahorrarás mucho trabajo. Utilízala para batir la mezcla a mínima potencia durante treinta segundos, haciendo círculos en la misma dirección. Posteriormente incrementaremos un poco la velocidad durante un minuto. Y ya pasado ese tiempo, volvemos a aumentar la velocidad durante un minuto más. Cuando ya hayamos alcanzado este período de tiempo, aumentaremos la velocidad a la máxima posible y batimos durante 3 minutos. La textura resultante de la mezcla debería ser espesa, próxima a las natillas. Para hacer dos tipos de jabón, verteremos la mitad de esta mezcla en un recipiente, y la otra mitad en un recipiente diferente.

En uno de los recipientes haremos jabón de spirulina y alcaravea. Añadimos los trocitos de spirulina (machacada previamente en un mortero) y la cucharada sopera de alcaravea, más los 15 milímetros de aceite esencial de sándalo. Lo mezclamos todo y ya tenemos una tipología de jabón.

Para el jabón de cúrcuma, añadiremos en el otro recipiente restante una cucharada de cúrcuma y 15 mililitros del aceiten esencial de sándalo.

Posteriormente añadiremos ambos jabones a los moldes y lo dejaremos enfriar a temperatura ambiente durante todo un día. Cuando ya estén listos, podemos decorarlos a placer, pero es necesario esperar al menos 30 días antes de su utilización.

Diagnosticando problemas en el jabón

Cuando el jabón presente de forma interior ciertos huecos de solución aceitosa o acuosa es muy probable que se deba a una separación de la solución de sosa. Si son pequeños los huecos, se reabsorberán solos. Si son de mayor tamaño, es necesario volver a derretir el jabón para hacerlo de nuevo.

Si el jabón presenta algún tipo de quiebra exterior o resquebrajaduras, es porque se ha añadido demasiada sosa al jabón. Si esto ocurre, habrá que fundir toda la mezcla de nuevo y añadir un poco más de aceite. Si los resquebrajamientos son de menor tamaño, también puede ser provocado por los aceites, por lo que se deberá añadir más agua a la mezcla.

En casos en los que el jabón presenta una capa acuosa debajo, habrá que revisar con detenimiento la receta y fundirlo todo de nuevo con los líquidos que contenga.

Si haces jabón y el resultado es una pieza seca y desmenuzada, habrá que añadirle más aceite y refundirlo de nuevo. Si se trata de jabón líquido o detergente, es debido a un exceso de sosa.

Si el jabón se te despegó antes de ponerlo en el molde es porque se ha granulado antes de haberlo sacado de la olla. Suele pasar con algunos aditivos o colorantes, que aceleran el proceso de traza. Con fundirlo todo de nuevo y añadir más agua, el problema debería resolverse.

A veces ocurre que el jabón toma cierta textura de arcilla durante las primeras semanas. Si es así, solo hay que esperar hasta que desaparezca y tenga la consistencia apropiada. Cuando el jabón es más clarito en los extremos y más oscuro en el interior es debido al estado de gel por el que ha pasado, que por lo visto, no ha afectado a los extremos pero sí al centro. Cuando se utilizan moldes de madera es común que este tipo de problemas pueda suceder. Para evitarlos, lo que hay que haces es precalentar el molde de madera previamente durante diez minutos en el horno antes de vaciar el jabón por completo. Esto hace que el molde absorba más calor por los bordes, y así quedaría todo igualado.

Si el jabón se te ha oscurecido en la parte exterior y parece chocolate es porque lo habrás cortado con alambre y éste se oxidó. De todas formas, no afecta a las propiedades del jabón. Aunque su aspecto no sea el más estético, seguirá cumpliendo sus funciones como jabón.

Al fundir el jabón de nuevo, será necesario usar los guantes. ¿Cómo lo fundimos? Primero hay que picar el jabón mientras vamos añadiendo agua para que se vaya fundiendo al baño maría. Se va agregando agua en pequeñas cantidades para no sobrepasarnos. Si hay que añadir aceite, se aprovecha la ocasión para hacerlo. Es importante que nunca se utilice el microondas o el horno para este tipo de fundición porque la mezcla podría quedar impregnada por toda la cocina. Cuando veamos que está fundiéndose, habrá que removerlo con una cuchara de madera para que no se forme espuma.

Aceites esenciales, arcillas, barro y extractos para nuestra piel

Los mejores complementos para decorar e intensificar tus jabones… aquí los tienes. Desde los aceites más utilizados hasta las infusiones que mejor tratan nuestra piel.

Aceites Esenciales:

Es conocido por todo el mundo que los aceites provienen de las plantas, y lo único que ha evolucionado con el tiempo ha sido la manera de extracción y su uso, cambiando según las épocas, adaptándose a nuevas necesidades, etc.. Los orígenes se sitúan en las primeras civilizaciones. La literatura propia de la India describe minuciosamente más de 700 sustancias diferentes con las que crear aceites esenciales: canela, nardo, mirra, cilantro, jengibre…

En China, sin embargo, la tradición muestra una conexión directa con la acupuntura, técnica milenaria que se sirve del opio, jengibre y alcanfor como métodos terapéuticos del ritual. En el Antiguo Egipto, sus trucos higiénicos se remontan a las plantas medicinales como el cerro y la mirra, empleados mayoritariamente para cubrir los cadáveres, en embalsamamientos, etc…

Los aceites esenciales requieren de un estudio profundo para averiguar a ciencia cierta cuáles son sus consecuencias positivas, y cuáles son los beneficios para la piel. Los aceites más utilizados son el de la rosa, el geranio, árbol de té, limón, clavo, canela, menta, eucalipto, azahar, lavanda…

Las arcillas y barros:

 La arcilla tiene como componentes ciertos minerales naturales que tienen grandes beneficios sobre la piel. Dependiendo de los minerales que sean, las arcillas tendrán una u otra utilidad. Por ejemplo:

– La arcilla roja: se utiliza normalmente para las pieles mixtas, y sobre todo, las grasas. Está recomendado para problemas cutáneos como la cuperosis, acné, herpes, psoriasis, transpiración excesiva, etc…

– La arcilla blanca: también recibe el nombre de caolín, y es un buen exfoliante para la piel. Nutre, cicatriza y además prevé las arrugas, alargando su aparición. Las pieles más indicadas para este tipo de arcilla son las secas y sensibles.

– La arcilla rosa: es una combinación entre la arcilla roja y la blanca.

– La arcilla verde: es buena para absorber y cicatrizar. Antiséptica como ninguna, se utiliza normalmente sobre pieles mixtas y grasas; los casos de dermatitis también verán un resultado positivo.

– La arcilla azul: tiene su origen en la ceniza volcánica australiana, y es perfecta para pieles grasas.

– Rhassoul: su origen se sitúa en Marruecos, y su principal función es la de hidratar y alimentar a la piel.

– El barro del Mar Muerto: Hidratan, calman y relajan. Su acción reductora de toxinas provocan una estimulación en la cicatrización de posibles heridas.
Los extractos:
Podemos agruparlos en tres sustancias: algas, aloe vera y frutas y verduras:
Algas: ejemplos como kombu, coralina officinalis, wakame o spirulina son perfectos para devolverle a la piel las vitaminas que puede haber perdido con el tiempo. Los minerales, el iodo y el magnesio también forman parte de sus beneficios. Su utilización produce una oxigenación de la piel, reafirmándola y desintoxicándola; se nutre y además alarga la posible aparición de arrugas.
Aloe Vera: el resultado de tan natural remedio se obtiene triturando las hojas de aloe vera que normalmente rondan los tres años. Entre sus beneficios, se encuentra sus efectos anti inflamatorios, cicatrizantes y sobre todo, regeneradores. Las llagas, manchas, psoriasis o el acné son los principales problemas a los que hace frente.
Frutas y verduras: La piña, el tomate, la granada o las uvas son algunas de las frutas o verduras que contribuyen a una piel más hidratada. Antioxidantes, astringentes, hidratantes o simplemente capaces de activar la circulación, estos elementos son muy recomendables, sobre todo si quieres hacer jabón casero natural.

El día de la madre se acerca….

¿Qué mejor regalo para una madre que unos aromáticos jabones caseros? Comprarlos es lo más fácil del mundo, y las madres se merecen lo mejor. Así que…manos a la obra. Esta vez os traigo la posibilidad de hacer jabón casero de naranja, miel y canela. Algo especial para una persona especial.

Empecemos por los ingredientes necesarios (para doce piezas de jabón, aproximadamente)

– 210 gramos de Aceite de Oliva

– 210 gramos de Aceite de Babasu

– 140 gramos de Aceite de Coco

– 140 gramos de Aceite de Jojoba

– Menos de 100 g de Sosa Cáustica. 95 gramos será lo más adecuado.

– 230 gramos aproximadamente de Agua

– Miel (utilizaremos únicamente una cucharada pequeña)

– Canela en polvo

– Un limón (emplearemos la cáscara)

– Gafas

– Mascarilla

– Un molde

– Un recipiente

– Una olla

Para darle el toque a naranja, necesitaremos un Aceite Esencial de Naranja, y utilizaremos 20 gramos del mismo (unas ochenta gotas)

Elaboración:

  • Para evitar que la Sosa Cáustica afecte negativamente a nuestro mobiliario, es mejor tomar precauciones y cubrir la zona de trabajo con papel de cocina o periódicos mismamente. Posteriormente cogeremos un recipiente en donde realizar las mezclas pertinentes. En mi caso, es un bol rectangular de silicona, simple y muy útil (aguanta bien las altas temperaturas) Yo he optado por cubrir la superficie con un poco de canela, para que decore mejor los jabones.
  • Lo primero que hay que hacer es medir los aceites, las mantecas y todos los ingredientes para fundirlos bien a fuego lento. Para ello, necesitarás una olla. La clave está en no calentarlo todo a más de 70º.
  • El agua lo mediremos con un vaso, como es lógico. Y después nos enfundamos bien las gafas de protección (para evitar la corrosión de los elementos químicos) y la mascarilla, protegidos en condiciones para que la sosa cáustica no nos afecte. Mediremos ésta en otro vaso aparte. Una vez en la zona del fregadero, vertemos la sosa cáustica dentro del vaso de agua. Después removemos bien, lo que producirá una serie de vapores, pero ¡no asustarse! Es normal. Se deja enfriar un poco, y añadimos la cucharada de miel. El líquido se tornará en otro color.
  • En este caso será recomendable utilizar una batidora, a pesar de que podamos arriesgarnos a que el jabón salga más líquido de lo normal. Los aceites calentados en la olla tienen que estar a 35º o máximo a 40º. Los añadimos dentro de la batidora junto con los aceites que lo espesarán más, y todo ello se mezclará a máximo 65º. Mi recomendación es que trabajéis con temperaturas más reducidas, entre 25º y 30º es ideal.
  • Añadimos la sosa cáustica, la miel y el agua a la batidora para mezclarlo todo bien, sin habernos quitado las gafas y la mascarilla, elementos importantes. Cuando el líquido esté completamente espeso (parecido a un pudding) el jabón ya estará en su punto. Dejamos reposar la  mezcla mientras rallamos la piel de un limón. También lo incorporamos a la mezcla, junto con los aceites esenciales, y se remueve todo nuevamente. No dejéis que el jabón se enfríe, pues el proceso de saponificación requiere de cierta temperatura.
  • Cuando esté todo bien mezcladito, empieza la fase del molde. Los moldes suelen tener una textura blanda y maleable, por lo que es mejor que los coloquéis sobre una superficie firme y dura. Vertemos toda la mezcla por el molde, uniformemente, y lo envolvemos con toallas para evitar que pierda el calor. Acto seguido, tanto el molde como la superficie dura que hayamos seleccionado (bien vale una tabla de madera) y lo colocamos sobre una zona en donde pueda reposar sin obstáculos. Necesitará de unas cuántas horas (desde 6 horas hasta 24 horas) para que el proceso se complete. Cuando el molde ya no desprenda calor, la saponificación habrá finalizado.
  • Después llega el proceso de corte; habrá que cortar con cuidado las piezas de jabón, y dejarlos reposar durante un par de semanas para que maduren y se queden perfectamente compactas.