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¡Jabones para el verano!

El verano sigue con su calor tan habitual y yo te quiero ofrecer una variedad de jabones que encajan perfectamente con esta temperatura. Son jabones artesanos, que podrás fabricar tú mismo si dispones de tiempo para ello. Por ejemplo, el primer jabón que te traigo está hecho de tomate (muy beneficioso por sus vitaminas A, B, C y K, bioflavonoides y demás minerales como por ejemplo el hierro, calcio, magnesio, fósforo, potasio y sodio. El jabón también gozará de los beneficios del licopeno, un antioxidante que actúa protegiendo a todas las células de un organismo, evitando así su envejecimiento prematuro.

Además, también reduce la sensibilidad de la piel frente a la actuación del sol, y combate la epidermis, reduciéndola considerablemente. El licopeno es un pigmento que se encuentra sintetizado por plantas. El jabón de tomate y karité es el mejor jabón que podrías fabricarte con los consejos y pautas que he establecido hace tiempo. Tan solo tienes que modificar los ingredientes. El karité bio es un ingrediente en forma de manteca que suaviza las propiedades del jabón, y te protegerá contra los ataques continuos del sol. Entre otros ingredientes que posee, están aceites esenciales de romero, litsea cubeba, limón y naranja.

Otro jabón muy apropiado para épocas de calor permanente es el jabón de avena, leche y karité bio. El karité, como puedes comprobar, es un ingrediente muy utilizado para los jabones nutritivos. Este cremoso jabón tiene propiedades calmantes. Las partículas de la avena, como siempre, absorben la suciedad y los residuos celulares de la piel, respetando la hidratación propia de la piel. El fósforo del jabón reducirá la dureza del agua, por eso es un jabón con efecto relajante y muy suave. Produce un efecto emoliente sobre la piel, reduciendo las irritaciones de la piel, ya sean alérgicas o de otra causa. Las pieles secas serán las que más se beneficien de las propiedades de este jabón. La manteca de Karité es el mejor complemento de la piel para recubrirla como si fuera una fina capa protectora. Esta capa lucha contra la deshidratación, protegiéndola contra agresiones externas, solares, etc.. La regeneración de la piel es una de las curas más inmediatas para una piel estropeada, y gracias a este jabón, tus manos podrán comprobarlo por sí mismas. El aroma a almendras que incluye es otra de las características del jabón.

Beneficios del jabón natural

Los jabones naturales son más aptos para el cuidado de la piel que los jabones comerciales ya que están libres de sustancias químicas y proporcionan una serie de ventajas en el cuidado dermatológico diario.

Un jabón natural es aquel que ha sido fabricado con ingredientes saludables de origen vegetal como, por ejemplo, aceites vegetales, aceites esenciales o materias primas que no proceden de animales. Su composición básica es el aceite y el agua pero para darle aroma y color se le pueden añadir otros ingredientes como hierbas aromáticas o aceites y leches de diversos aromas como el coco, entre otros.

Existen múltiples recetas para hacer estos jabones en casa, pero, si no somos muy mañosos a la hora de elaborar productos caseros, en la actualidad, hay numerosas tiendas en las que podemos encontrar estos jabones.

Hay muchas variedades de jabones naturales y cada tipo posee unas propiedades específicas con unos beneficios diferentes. Por lo general, el jabón natural otorga a la piel una mejor hidratación y nutrición de la que proporciona el jabón industrial pero, también, ayuda a mantener los aceites naturales de nuestra piel, aporta una mayor suavidad y elasticidad además de poseer un efecto antioxidante y tónico, no reseca la piel y ayuda al mantenimiento de su ph natural y, como curiosidad, los aromas y aceites de estos productos despiertan los sentidos.

Centrándonos en las propiedades específicas de cada tipo, los jabones de glicerina son muy recomendables para las pieles grasas; los jabones dermatológicos ayudan a combatir las irritaciones esporádicas o crónicas de la piel; los jabones terapéuticos son especiales para el cuidado de pieles con psoriasis, micosis cutánea y otras enfermedades; los jabones suaves son recomendados para las pieles sensibles al estar fabricados con aguas termales y los jabones humectantes son los más apropiados para las pieles secas.

También es habitual clasificar los jabones naturales según sus componentes más destacados y, a partir de ahí, especificar sus diferentes propiedades. Por ejemplo, el jabón de caracol ayuda a mantener el equilibrio ácido/graso de la piel, disminuye la irritación y cura el acné. El jabón de avena es exfoliante y muy apropiado para las pieles delicadas. Los jabones a base de cítricos están especialmente recomendados para pieles grasas, hidratan y refrescan. Aquellos que contienen rosa mosqueta son buenos cicatrizantes y regeneran y reparan la piel dañada. El jabón de aloe vera es un protector de la piel, regenera, cicatriza, suaviza, hidrata y combate el acné. Por su parte, el uso del jabón de caléndula está recomendado para pieles secas y delicadas, niños y bebés, ya que es un gran hidratante.

Hay muchos tipos de jabones y cada uno presenta unas cualidades diferentes, además de aromas, colores y texturas, pero elegir el adecuado para nuestro tipo de piel es muy importante porque, gracias a una correcta elección, podemos prevenir la formación de espinillas, el exceso de grasa o sequedad y, además, conseguiremos que nuestra piel esté mejor exfoliada y mucho más limpia, sana y radiante.

Jabón de Aleppo: un aliado para tu piel

Más de un 10% de la población española sufre dermatitis atópica, una incómoda afección que deja huella en la piel en forma de eczemas que conllevan constantes picores. Hoy en día los tratamientos para suavizar dichas reacciones son cremas abusivamente caras que no todos los que lo padecen pueden alcanzarlas.

Por ello proponemos un remedio natural 100% vegetal, el jabón de Aleppo, elaborado a partir de aceite de oliva y laurel que proporciona a la piel irritada, seca, sensible y atópica un alivio inmediato gracias a sus funciones antisépticas y antinflamatorias.

Elaborado de forma artesanal desde hace más de 1000 años en la ciudad de Aleppo, situada al norte de Siria, se dice que es el antepasado del jabón de Marsella y el primer jabón sólido de la historia. Una tradición que perdura a lo largo de los años gracias a sus comprobados resultados, no solo para pieles atópicas sino también para combatir la psoriasis y el acné.

El mejor aliado para pieles sensibles pero con más funciones de las esperadas de un jabón natural, pudiéndose usar como champú y espuma de afeitar a su vez, sin colorantes, conservantes ni perfumes que irritan y estropean la tez.

Dale una oportunidad a lo tradicional, tu piel lo agradecerá.

Procesos en el jabón industrial

El jabón, tal como lo conocemos, sufre una serie de procesos y fases desde que se reciben las materias primas hasta que sale a la venta. Vamos a ver una a una las fases del jabón:

  1. Recepción de las materias primas / almacenamiento de las mismas: durante esta fase se recibe el material, osea, las materias primas, que utilizaremos para crear el jabón. Para mantenerlas en buen estado, se almacenan. Es importante anotar los datos del proveedor y la cantidad que hemos recibido, así como las características de los materiales. El almacenamiento suele ser temporal, porque el proceso productivo se inicia con rapidez en estos casos. Para almacenar materias primas líquidas, se utilizan tanques superficiales o subterráneos.
  2. Control de calidad de las materias primas: es tan importante saber qué materiales te han traído como echar un vistazo a la calidad de los mismos. Para la elaboración final de jabón, es necesario mantener un control de calidad de las materias primas, de ello dependerá la calidad del producto final. Son varios los análisis que se llevan a cabo para analizar la calidad de las materias primas, como un análisis del índice de saponificación (sirve para averiguar si la materia grasa ha sido tratada químicamente), del índice de Yodo ( identifica la cantidad de ácidos grasos no saturados presentes en las grasas) o el índice de acidez (muy útil para saber el contenido de ácidos grasos libres)
  3. Dosificar la materia prima para iniciar el proceso de producción / saponificación inicial: la dosificación de las materias te permitirá dividir todos los ingredientes para prepara la cantidad de jabón que desees. La saponificación inicial es el primer proceso que habrá que realizar a la hora de crear jabón. Consiste en convertir un cuerpo graso en jabón (puede hacerse en frío o en caliente). Durante el proceso de saponificación se mezclan todas las materias primas que conforman un jabón (o jabones, dependiendo de la cantidad)
  4. Reposo y enfriado: una vez hecho el proceso de saponificación inicial con su correspondiente mezcla de ingredientes en su justa medida, llega la fase de reposo y enfriado, en la cual se continuará agitando los ingredientes durante 30 minutos antes de dejarlo descansar a temperatura ambiente. Si mantienes la masa en reposo toda la noche, al día siguiente estará fría, y estará compuesta por dos capas: la superior será jabón solidificado, mientras que la capa inferior será glicerina y sal (lejías)
  5. Saponificación final: Una vez purgada la masa de jabón, se enciende el dispositivo de caldeo al vapor para que la masa se vuelva líquida para así poder añadirle la glicerina mientras se agita y se mezcla continuamente. Acto seguido se añade la sal sódica básica (pesada previamente) y se continua mezclando durante 45 minutos.
  6. Secado: Al finalizarse el proceso de saponificación, el producto se envía directamente al tanque de secado, para enfriarlo directamente con ayuda de unos rodillos. En concreto serán seis los rodillos que pasen por encima de la película de jabón, en donde cada rotación será más rápida que la anterior. Finalmente las tiras restantes se elevan por una correa de transición, y caen en una caja. El siguiente paso es cortar las tiras con un cuchillo afilado para darle forma a los jabones. Después se transporta al equipo de mezclado y molienda.
  7. Mezclado y molienda: El jabón no está listo aún. Las tiras de jabón se depositan en una prensa de ocho rodillos de granito, en donde se mezclará y se molerá todo. Es en esta fase en la que se le dota de olor al jabón neutro. Mientras se introducen las tiras de jabón al mezclador, se rocían con aceite o alguna sustancia con olor. También se suele añadir un colorante. Durante el proceso de molienta, las tiras se prensan y se unen y mezclan de forma perfecta. El último rodillo corta el jabón en tiras. Después de un proceso de extrusión en el cual se unen definitivamente las tiras a través de un tornillo y un dado calentados al vapor, se pasa al molde, y finalmente al cortado (en forma de pastillas)

Lush: Fresh Handmade Cosmetics

Lush, empresa especializada en cosméticos naturales, ha invertido años (incluso décadas) en el desarrollo de productos sólidos igual de eficaces que los productos líquidos. ¿Por qué motivo? Porque los productos sólidos no necesitan conservantes, ni exceso de packaging. De esta manera, respetan el medio ambiente y son igual de efectivos. ¡Simple realidad! Entre sus productos, destacan los jabones, geles y aceites de baño, burbujas y pompas para la bañera, y productos para la cara, el cabello y el cuerpo. Todo lo imprescindible para una buena higiene personal.

Concienciados con el medio ambiente

En Lush creen que la mejor manera de abordar el reciclado es no crear residuos. Lush trata de eliminar el packaging en la fase de diseño y, si es estrictamente necesario, se diseñará de tal forma que se pueda reutilizar.

Lush posiblemente utiliza menos de la mitad de material de empaquetado que utiliza cualquier otra marca de cosmética, e incluso vende muchos de sus productos sin embalaje. Sus bolsas y su catálogo, The Lush Times, se imprimen en papel reciclado sin cloro. Al reducir costes en embalaje, consiguen colocar sus productos a precios competitivos y asequibles para todo el mundo. El 60% de lo que Lush fabrica tiene, al menos, un ingrediente orgánico en su composición.

Ingredientes básicos de sus productos

Lush exprime cada año las siguientes cantidades de ingredientes naturales: 25 toneladas de fruta orgánica y
50 toneladas de fruta fresca y vegetales, tanto orgánicos como convencionales, y de origen local (si el clima
lo permite). Utilizan el aceite de 20 millones de limones sicilianos, 6 millones de frutos de bergamota
sicilianos y 900.000 mandarinas sicilianas, 10 toneladas de manteca de cacao orgánica procedente de la
Republica Dominicana y Costa Rica, el zumo de 90.000 cáscaras de limón y 33.000 naranjas frescas; 8.000
ramos de flores frescas; y 20 toneladas de aceite de oliva (una combinación del primer y más fino aceite de
oliva virgen extra prensado que se puede comprar, orgánico y de comercio justo), procedente de 30 millones
de aceitunas.

Hecho a mano

Prefieren que sus productos se elaboren en grandes cocinas, y no en espacios y máquinas industriales. Esta filosofía también funciona en términos de coste energético. Les gusta producir cosméticos con un toque humano y personalizado, creando puestos de trabajo locales y utilizando ingredientes de la zona. Esto les proporciona una posición única y les permite mantener y cuidar la calidad.

Refuerzan su mensaje, añadiendo pegatinas a todos los productos en las que se especifica: quién lo hizo, cuándo y su fecha de caducidad.

Lush está firmemente comprometido con una política que se opone a las pruebas de sus productos e ingredientes en animales. Además, Lush no compra ingredientes a ningún proveedor que teste en animales. Esta política es única en su campo y pionera para detener las pruebas de productos cosméticos en animales.

Como resumen

  • 100% apto para vegetarianos y aprobado por la Asociación Vegetariana
  • 84% de los productos de Lush son aptos para vegetarianos estrictos y aprobado por la Asociación de Vegetarianos Estrictos.
  • 100% frescos y hechos a mano. Hechos con producción orgánica siempre que sea posible.
  • 60% de los productos no llevan conservantes
  • 38% de los productos de sus líneas están “desnudos”, sin envasado.